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1. Aproximación yang
Según el website Dragón de Nube, cuando nos preguntamos qué es Tai Chi, primero deberemos
hablar de Wu Chi y de la cosmología Taoísta. Wu Chi significa no principio,
lo que no tiene nombre, no es Yin, no es Yang, no es uno, no es todo, no es
nada, pero es la fuente de todo y está representado por el círculo vacío. Y
desde ese Wu Chi surge un movimiento, una fuerza que en el máximo de su
manifestación engendra su complementario y ahora tenemos dos principios en
perfecto equilibrio, es el Tai Chi.
Desde el Zen podemos preguntar acerca de Wu Chi del siguiente
modo: ¿Cuál es el rostro original antes de haber nacido mis padres? ¿Cuál
es el rostro original antes de haber surgido la tierra, el sol, las
estrellas? Para la aparición de los principios podemos exclamar:
En un bosque seco un dragón está cantando:
¡Muéstrame ese dragón!
Imagínate un páramo, incluso puedes imaginarte algo desolado, un
bosque en que todos sus árboles estén muertos, secos, pero aún de pie, y
desde ese silencio antiguo surge el canto de un dragón, ¿Lo puedes escuchar
? Siempre que hablamos de cosmogonía, del origen del cosmos, nuestra mente
engañada por la idea del tiempo, se remota hacia atrás, en una secuencia
temporal, donde hay un antes y un después, donde hay una primera causa, el
origen y una final, que indica una evolución, un desarrollo.
Wu Chi está " ahora", antes de ayer y mañana. Desde Wu
Chi brotan dos principios en perfecto equilibrio, el Tai Chi, y del
movimiento de esos principios surgen las 8 fuerzas representadas por los 8
trigramas y con ellas el universo.
Esta cosmogonía Taoísta no se desenvuelve del ayer hacia el hoy,
sino desde el ahora a cualquier ramificación del tiempo. En cada instante
del tiempo desde Wu Chi surgen los principios Yin y Yang y los múltiples
seres. Y así en la noche oscura podemos oír el grito del pájaro que anuncia
buen tiempo. El Tai Chi entonces es un concepto que denota leyes de
interrelación de los principios Yin y Yang.
El símbolo del Tai Chi es la expresión sintética de un sistema de
interrelaciones. La práctica corporal taoísta del Tai Chi Chuan está basada
en las leyes del Tai Chi. Según la anatomía energética de la medicina
china, el cuerpo está circundado por canales y colaterales (meridianos) por
donde circulan los distintos tipos de energía interna y también energías
externas que invaden el organismo. La ejercitación continua en esta
disciplina, permite la correcta circulación de la energía y la sangre y a
la construcción de vasos y aperturas de centros que permiten el cultivo de
la energía interna. El primer objetivo es la salud y equilibrio psíquico,
es la base para luego construir el desarrollo del espíritu (nutrir el Shen)
Generar una fuerza interior que se expresa en paz, la mente centrada y
creatividad ante las influencias externas.
2. Aproximación yin
Tai Chi ensueño corporal donde blando y firme, conciencia y olvido
de sí, torbellino y quietud, ''no sé'' y saber, estructura y etéreo se
alternan en un ritmo cósmico. Música sustentada en la geometría, alquimia
donde el cuerpo es asiento de leyes inconmensurables y donde la exactitud
metafórica y lo relativo es lo que puede ser dicho. La sensación es la
forma, es el cuerpo habitado y en su intensidad está el sentido, nuestra
orientación donde no cabe la duda, la pregunta. El ordenamiento de las
secreciones energéticas, jing, chi, shen, genera el centro; y el centro es
el orden donde hasta el desorden tiene su lugar, su belleza, su unicidad.
Los sentimientos, las emociones, purificados vientos por el fuego del shen
nutren el cuerpo en un retozar desde adentro hacia afuera. El auténtico Tai
Chi, la insondable danza interna no tiene espectadores visuales y sólo es
transmitida de sentir a sentir. Lo visual copia la figura e intuye la
estructura geométrica. La magia del Tai Chi es la presencia del infinito
tejiendo nuestro cuerpo y los diez mil seres.
Soledad y comunicación corporal se entrelazan. Pierna-raíz,
cintura-mar y brazos del cielo dibujan figuras, sin dejar rastros, en el
cielo vacío.
De: El Resplandor Del lago, Rubén
Ortiz (inédito)
1
Las aguas del lago han descendido
y la costa muestra su esqueleto.
Cuando, mis pensamientos
han agotado su simbolismo
y se vuelven luminosas cadenas de
letras;
asoma, extraño, como un barco
naufragado,
el esplendor del cuerpo del Buda.
2
Sentado en meditación
en una habitación urbana,
no extraño el penetrante canto del
gallo;
las largas y agudas frenadas de los
colectivos
son la vara con la que sondeo
el mar del Buda.
3
Viento fresco
dibujando mi cuerpo
íntimo, íntimo viento.
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