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Konvergencias, Filosofía y Culturas en Diálogo. ISSN 1669-9092 |
KONVERGENCIAS LITERATURA Año I Nº 1 Enero 2006 |
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PALABRA, PLANETAS, NÚCLEO, ESCAPAR: COMO POEMAS Salomón Valderrama
Cruz (Perú) |
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Como la misma palabra De: El juguete que es la palabra
He estado allá, caballo, y me haré el saxofón borracho ya hijo ciego
de Diego Rodríguez de Silva y Velázquez de pietro y serrano corazón fálico o
ahora ya, envés, vagínico, en lo mismo, aturdido. A punto de morir por Ser,
tabla, tiempo y férula, al comprender un ser que ve más acá de la realidad,
crisistiana, prosa que se enjuaga en aguas animal de críptico manantial. Cuando
la verdad, la avanzada, divertida, malhadada y niña cualidad está para
ser-terapia y no-imposición. Arremetida y no-legalidad. Y así se ha reclamado
velar, Ser que astutamente arranca los pelos camuflados del símbolo, el
primer símbolo que mata o traiciona al hijo conocido: oráculo que miente. Y
es que ahora ya sé de la fogosa poesía, traicionada palabra que se asusta
cuando corrompen su lisura verdadera. Que hasta los cerebros duelen. Que hay
que traducir la poesía, que ella desarrolla las mentes, que por eso no gusta.
Que la gente, que las masas son idiotas, pero que ellas, la palabra se baña
de las arcaicas reglas retomadas, salvajes, que esa masa las amamanta y
renueva como paz para comer alguna ignorada realidad, impuesta a sí manjar,
dolor de madre Octavio Paz, abortando parcas y polacas hijas de Las palabras: Dales la vuelta,
Que hay que esconderlas, quemarlas, hacerlas inservibles porque son
peligrosas y mal educadas: ¡Hay que argumentar terrorismo cerebral! Y es que
el que se atreve no sólo es un pequeño dios, como dice el padre Vicente
Huidobro, si no que es un Diablo. Ángel maldito que es expulsado hasta de
otro parnaso o grupo cuya regla existe y es como la miel para ser velada,
lamida y llorada como la voz que expone la sabia desnudez del campo ambiguo o
silvestre de Edouard Manet. Calibrada educación. Y ay de los panes que se
recojan a sí mismos negritud que danza eternidad Martin Luther King o vacío
que resume el Todo y solamente mujer, mejor que hembras libres de las urbes
secas de vergüenzas que revelan la música de Erik Satie: a traición será
manjar para morir de amor. Pero ya no quiero ver lo sé; los cerebros que
muerden y persiguen, preguntan llaves de confort, entendido u ordinario
confort, para todo es mejor la poesía que no se entiende en un inicio, la que
se mal entiende como violación del padre-urbe de Joachim Ringelnatz hablando
de viejo lampa A los niños de Berlín:
¿Qué creéis que hacen vuestros padres Cuando tenéis que acostaros Y ellos supuestamente aún tienen que escribir cartas? Os los puedo decir: allí se besa, Se fuma, se
baila, se bebe, se atiborra, Furtivamente aparecen invitados sospechosos. Se recorren todos los niveles de la fornicación Hasta la loro-sodomía. Se juegan sumas indescriptibles, Emana el humo del opio y de la cocaína. Se copula hasta que los cráneos zumban Ay, mejor callemos - ¡Puf! ¡Qué asco, Berlín!
Viajando enmarañado en el agudo estribo está lo mejor, la mujer de
paja, solemne, papeles de tierra traslúcida, imperfecta a mi secreto
anochecer. Para escapar hacia Ayacucho y para tocar la piedra viva en mi libertad,
los ojos morrones aferrados, el clima siempre sinfónico; un cóndor que
retorna a regar mi amanecer. En la espantada muerte que me abraza o norma mi
ascensión, guitarra, maravilla de montaña o bosque de la mora en Zárate,
escalando, aferrado a esta, quizás única, vida en repetición. Un carnaval
para estar, arte ser, revolución de hombre marrón. Que he cortado también 14
muertos sobre catorce mesas en las que mi familia comió y sobre ellas hice mi
vida, la operación anatómica, formulación del goce mayor, que en ellas
también penetré a mi amor Curaca de cañón por permanecer ciudad centro o
fruto de Lima, soporte concreto, hijo del renovado sol hasta el mar no tan
gregario como la danza de César Vallejo que escolta la, En el momento en
que el tenista... En el momento en que el tenista lanza magistralmente Mi vida está colgando de un punto que no
se define ni filosofía ni matemática, ni historia ni literatura, ni física ni
química, ni nada o todo lo mismo. Sólo palabras que encierran acuerdos,
sentimientos, estados de estar en alguna parte para no ser el asunto de una
palabra acordada en concilio, en reunión de estandartes del mundo que define
un espacio, instante del tiempo, que según Marcel Proust, para que no sea
olvidado o alejado del nombre: siempre debería de estar como En busca del
tiempo perdido para un rostro propio o nativo. No por el tiempo
real o vivido si no por el tiempo irreal o experiencia del sueño, a imagen en
contexto, un cuadro de un cuadro de René Magritte o una azotada eficacia ya
pilar en la oscuridad; pirámide de noches sobre dientes más blancos que
balcones escondidos en una métrica de loco o revolucionario pintor, para los
ojos que volviendo se voltean, los cuadros de Giorgio de Chirico abrazando a
Salvador Dalí. ¡Oh no!, ojalá me equivoque y todo sea, sinceramente, una
operación a mi apéndice tan embarazado como hembra que espera la camada de un
poliarte definido inconcluso y para siempre renovado y nuevo: en otra Sagrada
Familia. Siempre pintando (embarrando), fumando y bebiendo o pensando a
Jorge Luis Borges, en hacer al olor atrún de James Joyce: En un día del hombre están los días hasta aquel otro en que el ubicuo río Entre el alba y la noche está la historia Cartago aniquilada, Infierno y Gloria. Y hago un bloqueo de
palabra y corro con palabras y pienso que cuando le hablo a ella me tuerzo, ecuación de tercer grado, sinceramente
me confundo a choque y bloqueo de palabra sin palabras, diagrama de tangentes
copuladas, ahogado en números o rescatado del revés enigma de los hombres.
Soldados, fracciones, depósitos que sujetan la forma envestida o todos
tablero de ajedrez. Si digo plenitud ella me dice temporalidad. Si digo
tristeza ella me dice estado para ver felicidad. Si digo amor ella me dice
cuídate de la palabra brutal. Orgías de cal amarrada a lo que hay por debajo
o encima la piel, fantasma del mundo, memoria que ya construye otra Tierra.
Palabra, planetas, núcleo, escapar: poema o 'lazo umbilical'. Si digo basura
y no sirve, ella me dice destierro, te olvidas de ti, de lo que otros
vivieron por ti y la voz que está pero que es agua al final, que sensible
sólo brotará si la besas al principio y al fin. Yo hablo y se supone que
escucho pero ella siempre me dice: no escapas. Yo vivo la poesía, el algo que
nace y se va, que invertida o semejante disfrazada, retorna en otra parte
igualdad, la misma cosa, pensamiento que ya vive encontrado, opaco, para
amanecer los días no tan puros como el día de hoy. Renacer a vivir sin miedo
al amor. Escuchar musicales batanes o voces amarrado de Eugénio de Andrade
con La sal de la lengua: Escucha, escucha;
tengo aún una cosa que
decirte. No es importante, lo
sé, y no va a salvar el mundo,
no cambiará la vida de nadie
-mas ¿quién es hoy capaz de
salvar el mundo o tan solo cambiar
el sentido de la vida de
alguien? Escúchame, no te
entretengo. Es poca cosa, como
la llovizna que lenta está
llegando. Son tres, cuatro
palabras, poco más. Palabras que te
quiero confiar. Para que no se
extinga su lumbre, su lumbre breve. Palabras que mucho
amé, que tal vez ame
todavía. Ellas son la casa,
la sal de la lengua. Así como todo ocurre,
extraño, incomprensible, inefables asuntos de vidas llenas de valor
impreciso. |
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