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Konvergencias, Filosofía y Culturas en Diálogo. ISSN 1669-9092 |
Número
14 Año IV Primer Cuatrimestre 2007 |
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On the Myth of the Opposition between Indian
Thought and Western Philosophy by Carmen Dragonetti and Fernando
Tola Rubén Soto Rivera
(Puerto Rico) |
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Gracias a su libro On the Myth of the Opposition between
Indian Thought and Western Philosophy (Hildesheim, Zurich, New York:
Georg Olms Verlag, 2004, 293 pp.), sus autores, Carmen Dragonetti y Fernando
Tola, se han propuesto demostrar argumentativa y comparativamente que la
pretendida oposición entre el pensamiento de la India y la filosofía
occidental es un mito, es decir,
algo inexistente in rebus ipsis, o
una mentira ideológica. Citemos a continuación sus propias palabras: “
This book offers a few conclusions
we have reached after many years dedicated to the study of Indian philosophy
in which we asserted the possibility of the existence of Indian philosophy in
opposition to those scholars or professors of Western philosophy who have
negated it” (: 15).(1) En esta cita, lo que en el título se nombra
como “pensamiento indio” se renombra “filosofía india”, pero hay una
oposición entre pensamiento y filosofía, en el sentido de que ésta es un
producto de aquél, siendo así que toda filosofía es un pensamiento, pero no
todo pensamiento es una filosofía. La extensión del concepto “pensamiento” es
mayor que la del concepto “filosofía”, pero a mayor extensión, menor
comprensión. Por tanto, el concepto “filosofía” goza de más notas
características que el de “pensamiento”. En el mismísimo proceso de
conceptuación, hay una oposición entre comprensión y extensión, o entre
cualidad y cantidad. La conceptuación es un proceso
cognitivo humano universal. La oposición entre el pensamiento indio y la
filosofía occidental es análoga a la oposición entre la cualidad, o
comprensión, y la cantidad, o extensión. El pensamiento indio se contrae en
sí mismo en una cultura de resistencia; la filosofía occidental se expande
fuera de sí misma en una civilización de conquista. El “Orientalismo” es un
subproducto de una antropología dizque “científica” (mejor caracterizada:
disimuladamente “racista”) del colonialismo de Potencias, primero,
imperialistas y, luego, capitalistas del Occidente geopolítico (cfr. Edward
Said).(2) Oriente y Oriente son situaciones geopolíticas más que
geográficas; así, las Américas eran las Indias para los conquistadores
europeos, pero los Estados Unidos de Norteamérica son hoy una Potencia de
Occidente como Japón, geográficamente en el Extremo Oriente, es geopolíticamente
parte de las siete grandes potencias industriales del mundo occidental. ¿Acaso renombran en su libro,
Dragonetti y Tola, a la “filosofía occidental” como “pensamiento occidental”,
así como han renombrado el “pensamiento indio” como “filosofía india”? Sí, en sus “Observaciones finales”, concluyen: “This is the assumption
that makes our research on the parallelisms between Indian and Western
thought possible and that seems to us to give a much wider range to Indian
and European thought: they cease to be ‘Oriental’ or ‘Western’ thought and
instead become ‘universal’ thought” (: 264). Al alternar sintagmáticamente los nombres
“pensamiento” y “filosofía” con los adjetivos “indio” y “occidental”,
Dragonetti y Tola han apostado de principio a fin de su libro reseñado a la
posibilidad efectiva, o real, de un pensamiento universal, cuyo motor
inmóvil, -precisamos-, es paradójicamente la oposición. La oposición mentada en el título del libro mienta la aposición de pensamiento por
filosofía, y de indio por occidental, pero, a la vez, miente haciendo mutis
de la diferencia entre los términos aposicionados. Mutatis mutandis, dicha mudez
se ubica en los pliegues semánticos de la palabra “myth”.(3) Se miente
tanto por lo que se desdice como
por lo que se guarda en silencio.
El Estagirita solía afirmar que, cuanto más envejecía, más afecto se tornaba
a los mitos. Con Aristóteles, repetimos que el filomito es de cierto modo filósofo,
porque tanto la sabiduría como el mito tratan de comprender, cada cual a su
modo, lo asombroso. El asombro nos
deja boquiabiertos, o mudos. La mudez es un silencio que nos mienta
algo asombroso y, simultáneamente, nos miente
de algo común y corriente. La oposición implica la a-posición, o no-posición,
de algo junto a otro algo. La ignorancia, indocta, es una a-posición
contrayente de oposición. Dragonetti y Tola achacan gran
culpa de la oposición entre la filosofía india y el pensamiento occidental a
la ignorancia, diciendo: “Nevertheless, as we have said, in the majority of
cases ignorance with regard to Indian thought is a characteristic of those
who deny the existence of Indian philosophy” (: 18). En este caso, la ignorancia es
una mentira. La mentira es
impostura, o a-posición, pero el mito
es tanto aposición como a-posición. La mentira
mienta descorrespondencias, o
imposiciones de lugares equivocados. Las a-posiciones como imposturas son
aposiciones equivocadas, porque denominan con igual (“equi-)” vocablo
(“vocada”) referentes incorrespondientes entre sí. En el caso de Hegel,
-según los autores reseñados-: “Besides his ignorance, his opinion was
strongly influenced by his ethnocentric European prejudices and his
fascination for all things Hellenistic” (: 18-19).(4)Sus prejuicios etnocéntricos
europeos y su fascinación por todo lo helénico, conjuntamente con su
ignorancia del pensamiento,o filosofías, de la India(5), mientan descorrespondencias, o
imposiciones de lugares equivocados, entre sus opiniones(6) sobre las
literaturas y las filosofías de la India o China, y la historia y filología
de las propias filosofías y literaturas del pensamiento indio o chino en sus
propios autores, o escritos. Pero la mentira fascina más por lo que silencia
que por lo que desdice. ¡Tanto!,
que la mentira puede tornarse en mito, a pesar de que el mito no corresponda
exactamente a una mentira. Mas en el mito, aprovechamos la mudez de la
mentira para dar expresión equívoca
y, por tanto, también equivocada, o
incierta, del motivo, o causa, de
lo asombroso. Estando, el asombrado, a la sombra del misterio. A Dragonetti y Tola, les sobran
razones para declarar que es un mito
la oposición entre el pensamiento indio y la filosofía occidental, pero mito
en el sentido de la mentira por lo que [ésta] desdice expresamente. Por ejemplo, rebajar, o soslayar, la
simbiosis entre mitología(s) y filosofía(s) en las corrientes filosóficas
grecolatinas, o, como en el caso del cristianismo, supeditar la filosofía a
la teología, para resaltar la exclusividad de la filosofía occidental vis-à-vis, por ejemplo, el pensamiento
indio, es una mentira por lo que desdice. Los
autores La oposición que los autores
reseñados delínean se nos brinda en cuatro matices: pensamiento, filosofía,
indio, occidental, reunidos en dos binomios confrontados, a saber: pensamiento opuesto a filosofía, indio opuesto a occidental.
El primer binomio es de carácter epistemológico; el segundo, geopolítico. El
sesgo epistemológico se guía por la tópica;
el geopolítico, por los loca. Éstos
son positio; aquélla, occupatio.(8) La oposición, ahí: en la “op-positio”, como en una oposición a
cátedra, redunda en que la positio
goce de la occupatio más
conveniente. El müthos en el cual
Dragonetti y Tola piensan la oposición entre el pensamiento de la India y la
filosofía occidental hay que retraducirlo también a la Aufheben hegeliana.(9) El vocablo “filosofía” se inventa
como un último recurso desesperado
para nombrar humildemente (o,
[gr.:] anübristí: “sin violencia;
sin ultraje”), lo que mora demorándose en el ámbito del müthos, pero es irreductible a éste. En efecto, la filosofía mora
demorándose en el pensamiento: es un demora del pensamiento. La demora se nos
hace representación de un pensamiento que, demorándose, se nos trasluce en
filosofía. Esto, más que los astros y los hombres
vuelvan cíclicamente, lo supo Pitágoras y lo supieron sus arduos
discípulos (cfr.: J. L. Borges, “La noche cíclica”). Porque la representación
del eterno retorno de lo mismo es una demora del pensamiento la espera de la
cual (pues se hace espera al demorarse) se resigna consolatoriamente a
presentarse en calidad de filosofía. Según Hegel, la filosofía como el búho,
o lechuza, de Minerva, levanta vuelo, o extiende sus alas, al ocaso, o a la
caída de la noche. Es decir, que su hǘbris
(“lit.: la Violencia; personificación de la violencia”) consiste en no
reconocer su situación de hübrís
(“especie de ave nocturna”).(10) Los filósofos occidentales que
desconocen lo que arduos discípulos de Pitágoras como Parménides y Hegel
supieron pudieran renombrarse con estos sonoros versos de Góngora: “infame
turba de nocturnas aves, / gimiendo tristes volando graves” (“Fábula de
Polifemo y Galatea”, estrofa 5). Pero los filósofos, o pensadores, cuyo
pensamiento se alienta en el vuelo tempestivo
de la ave nocturna de Atenea guardan silencio en el ámbito de lo pseǚdos del müthos. Ahí, Dragonetti
y Tola hallan, para la tolerancia y la libertad como valores revolucionarios
de la modernidad occidental, sus correlatos en la “ahimsa”, o no-violencia, cultivada por el
pensamiento indio, desde tiempos inmemoriales: “We are also dealing with the
other attributes of philosophical thinking usually considered to be the most
important ones (and which we mentioned in the Introduction):
intellectual freedom and the search for truth for its own sake” (: 265). En
la analogía entre el proceso de conceptuación y la síntesis de la filosofía
india y el pensamiento occidental en un pensamiento universal, la plusvalía
de comprensión radica en el pensamiento indio, mientras que la acumulación de
extensión está comprehendida en la filosofía occidental. Los autores
reseñados confiesan sincera y valientemente que la tolerancia no era una característica específica de la Europa
cristiana (: 265).(11) Con este juicio, sus autores honran la
memoria del ilustrado Voltaire. La constatación de los
paralelismos, o semejanzas, entre la filosofía india y el pensamiento
occidental incluye el contraste entre ambas tradiciones intelectuales, porque
Dragonetti y Tola están conscientes de la superioridad del pensamiento indio
en aspectos tan condicionantes para el cultivo mismo del pensamiento creador
como la práctica de la libertad y de la tolerancia: In this
way we can inquire as to what they have in common, what they have which
differs and in which respect one of them stands out in relation to the other;
we can inquire whether India anticipated certain theories (for instance in
the field of epistemology and of idealism) and was able to adopt attitudes
(for instance with regard to freedom of thought and tolerance) which did not
appear in the West until much later (: 23). Filósofos como Locke y Voltaire teorizaron acerca del
cultivo de la tolerancia en una Europa principalmente monárquica; mientras
que la praxis de los valores de la libertadad y la tolerancia se ha
constatado en la India con su ecumenismo religioso y la casi total ausencia
de guerras religiosas. Incluso el mismo Voltaire, quien admitía en algunos
escritos suyos esto como un hecho, postulaba la existencia de Dios como [una
restricción de la libertad y la tolerancia], porque su ideario político le
obligaba a proclamar que, en el caso de que Dios no existiese realmente,
entonces habría que inventarlo. Este sería un caso de un mito teológico como
mentira por lo que [ésta] desdice. Mientras en el Occidente cristiano, el
ateísmo y el materialismo se han asociado sistemáticamente con la ignorancia
intelectual y la perversidad moral, en la milenaria India, ha habido
filosofías materialistas, ateas, doctas, éticas, en suma, espirituales como
la de Samkhya, cuya exposición por parte de Dragonetti y Tola comprehende la
cuarta parte de su libro, la más extensa y, -a mi juicio-, óptimamente conceptuada, a saber: “The
Samkhya system: A pinnacle of Indian rationalism” (pp. 151-262). El libro
se arma estructuralmente de cuatro tesis, a favor de las cuales se argumenta
histórica, filológica y comparativamente, citando pasajes selectos de
filósofos representativos en los idiomas en que éstos escribieron sus obras
citadas y, de inmediato, sus correspondientes traducciones por los autores.
Los razonamientos comparativos de Dragonetti y Tola son bidireccionales en
cuanto a la constatación de los filosofemas metafísicos y sus respectivos
grados de sutileza, entre el pensamiento indio y la filosofía occidental. Su
primera tesis adviene como una conclusión [provisional] basada en la lectura, estudio e investigación de
otros autores que los han precedido en el mismo tema investigativo y en su
conocimiento de primera mano de textos representativos de ambas tendencias. Dice: […] “and on the basis of what we know about Greek and Western
philosophies, we came to the conclusion that, up to the 17th century at least, in India on the one hand
and in Greece and Europe on the other, there was frequent reflection on the
same philosophical subjects, and it was carried out in the same way” (:
19). Nuevamente, su segunda tesis se nos aparece como una conclusión [también
provisional], diciendo: “Also, as a
consequence of our study of Indian thought and due to our acquaintance with
Greek, European and Indian philosophies, we also reached the conclusion that,
in the history of Greek and European philosophies, we can find what is
usually (correctly or incorrectly) called ‘manifestations of irrationality’
in many forms (one of which is fanciful mental creation or imagination), and
these are as numerous as they are in the history of Indian thought” [… (: 19-20)]. Las matizamos de
“privisionales” en vista de la incoada exposición del libro y sus próximas
estrategias argumentativas, porque, a parte de su “Introduction: The four
theses”, el resto del libro constituye su demostración, a pesar de que, en
las mentes de sus autores, en las notas, los bosquejos y preliminares del
libro en ciernes, en suma, en la investigación previa, las cuatro tesis hayan
sido requetecorroboradas. Todo el libro
tal cual se ha publicado nos luce como un diario de un posible itinerario
mental que sus autores educados primeramente en las tradiciones intelectuales
occidentales han recorrido varias veces e incidentalmente, mientras, ya
especializados en el sánscrito y otras lenguas extremo-orientales y en la
historia de las literaturas de los pueblos que las hablan, se ocupaban
sustancial y esencialmente en la edición, traducción y estudio
histórico-filológico de sus textos sagrados tanto religiosos como filosóficos.
On the Myth of the Opposition between
Indian Thought and Western Philosophy es un persuasivísimo alegato a la
inteligencia y razón, humanas, que cumple con el propósito expuesto en la
conclusión que se expresa en la última oración del libro: “As a result of the
foregoing remarks, it is possible to affirm that Philosophy indeed
exist in India (third thesis) as it did in the West, with the same
expectations, with the same weaknesses”(: 269).(12) Sólo que, a esta
altura, esta tercera tesis ya no nos parece provisional, sino una conclusión plenamente demostrada. En
cuanto a la cuarta tesis, ésta repara en los límites cronológicos del método
argumentativo-comparativo.(13) De ahí que el libro culmine con la
corroboración de la de mostración de la tercera tesis. El diseño retórico del libro se
asemeja en parte al de la Ética de
Spinoza, aunque sin el prurito de éste por la demostración geométrica. Desde
la tabla de contenido hasta las observaciones finales del libro, éste se
estructura a modo de un silogismo compuesto de otros silogismos sustentados
principalmente por razones históricas, filológicas y comparativo-filosóficas.
Pero no se trata exclusivamente del silogismo aristotélico sino del indio.
Éste consta de cinco miembros: 1. tesis, 2. razón, o fundamentación, 3.
confirmación, o ejemplo, 4. aplicación, 5. conclusión. (14) Dragonetti
y Tola razonan que: 1) ha habido sensu
latiore filosofía(s) en la India; 2) porque ha habido preguntas
metafísicas, cuyas respuestas son las mismas que las de la(s) filosofía(s)
europea-occidental(es); 3) como en Europa en donde se han formulado tales
preguntas, que ni las religiones ni las ciencias positivas han podido
contestar categóricamente, ha
habido sensu stricto filosofía(s);
4) en la India, ha habido preguntas metafísicas que ni las religiones ni las
ciencias positivas han contestado con respuestas categóricas; 5) por tanto, en la India, ha habido sensu stricto filosofía(s). I. M.
Bocheński, comentando el “el texto fundamental de toda la Lógica india”,
a saber: el Nyaya-sutra, observa
que el lector acostumbrado a la Lógica occidental puede encontrar a primera
vista este proceso [argumentativo], extraño, pero que la fórmula india pierde
este carácter llamativo, y que incluso resulta del todo natural, si se tiene
presente que no es el resultado de la meditación sobre la diaíresis platónica, sino simplemente
la fijación de un método de discusión… completamente natural. Tras
esquematizar el proceso(15), Bocheński aduce que: “Nuestro
‘silogismo’ tiene justamente esta misma forma.”(16) Parece que
Dragonetti y Tola nos anticipan formalmente
en las estrategias principales de argumentación de su libro reseñado, el
paralelismo entre la silogística aristotélica y el arte de razonar de la
escuela Nyaya.(17) Otra prueba que avala este señalamiento consiste en
el método comparativo tan magistralmente empleado por los autores del libro;
en efecto, el Nyaya-sutra preconiza
tal método de conocimiento. En paráfrasis de Bocheński, dicho sutra
establece que la comparación es la
demostración de lo que hay que demostrar, apoyándose en una semejanza bien
establecida (con lo que se va a demostrar).(18) Casi tres páginas
después, Bocheński resumirá un comentario de Vatsyayana al respecto,
diciendo que la comparación (upamana)
es la causa eficiente del conocimiento por semejanza, y que este es el
conocimiento de la relación entre un nombre y la cosa que denomina.(19)
Finalmente, Bocheński concluye que nada nos impide, siguiendo el texto
del Nyaya-sutra y los comentarios
al mismo de Vatsyayana, que consideremos el supuesto “silogismo” indio no
como tal silogismo, sino como una fórmula de inferencia por analogía, de
carácter retórico.(20) Para el autor de esta reseña, no hay
ninguna objeción insuperable en esta distinción, porque, para la tratadística
del ingenio en el pensamiento occidental, el silogismo como un concepto (“conceit”, “concetto”, o metaphora), es indudablemente una
“fórmula de inferencia por analogía, de carácter retórico”. Dragonetti y
Tola, al haber conceptuado la oposición entre el pensamiento indio y la
filosofía occidental en el ámbito del mito como opuesto a la razón, y del Lógos reconciliado con el mito en el Müthos, o más específicamente, en la Posibilidad connotada por el mutismo
mendaz de éste, han compuesto un libro que es un “artificio conceptuoso”, una
“primorosa concordiancia”, una “armónica correlación entre los cognoscibles
extremos” de Oriente y Occidente, expresado por un “acto del entendimiento”
(Gracián: Agudeza y arte de ingenio,
Disc. II: “Esencia de la agudeza ilustrada”): el libro reseñado, que exprime
la(s) correspondencia(s) que se halla(n) entre el pensamiento occidental y la
filosofía india (21), [ceasing] “to be ‘Oriental’ or ‘Western’ thought
and instead” [becoming] “‘universal thought’” (: 264). Notas (1) El número entre paréntesis corresponde al
de la página donde está la cita en el libro que reseñamos. (2) “It
would not be the first time that conquerors diminished the peoples they
conquered in order to justify the violence they employed against them and the
subjugation they imposed on them. A first example is given by the
Indo-Europeans that invaded (3) Esta ingeniosa etimología de
"mutismo", o "mudez", a partir de müthos, la he aprendido de Joserramón
Melendes Iglesias, durante nuestras conversaciones acerca de la selección "Ser"
(pp. 106-111) de su libro Secretum (Río Piedras [San Juan {Puerto
Rico}]: qeAse, 1993). (4) “The
fascination which Hegel felt for (5)
“There is no doubt that, without a thorough knowledge of what has been
thought in India, how it has been thought, and which points of contact there
are between philosophical Indian thought and philosophical Western thought,
it is impossible to give a serious answer to the question as to the existence
of philosophy in India” (: 22). (6) It
can be said that the idea that philosophy arose in (7) “Una, que es y que no es posible que
no sea, / es la senda de la persuasión, pues acompaña a la verdad. La
otra, que no es y que es necesario que no sea, / ésta, te lo señalo, es un
sendero que nada informa / pues no podrás conocer lo que, por cierto, no es
(porque no es factible) / ni podrás mostrarlo” (B2.4-8 [Alfonso Gómez-Lobo: Parménides, p. 57]). (8) “Atrasar la entropía es la función de esta carcoma
del comején de la existencia. Somos polilla de lo que tiende a Uno,
in-cordios de la diversidad. §§ El silencio es el fonema del vacío que hace el
instante liquidado contra otro instante, el asonido de la eclosión
interinstantánea. ‘Positio’ y ‘ocupatio’” (Joserramón Melendes Iglesias:
La Máscara i el Silensio (Contra el Rostro del Ser), Río Piedras [San
Juan {Puerto Rico}]: qeAse, s.f., § 20). “Los ‘ocupatio’ de esos puntos
indimensos -discretos en una atopología de la antimateria-, sirven de asiento
a los ‘positio’ del yo” (op. cit., §24). (9) “‘Aufheben’ quiere decir en primer lugar:
levantar del suelo lo que reposa sobre él. Esta forma de ‘aufheben’ permanece
puramente exterior mientras no está determinada por un ‘aufheben’ de una
significación equivalente a: conservar. Pero este último ‘aufheben’ no halla
tampoco su alcance y su permanencia más que si proviene de un ‘aufheben’ en
el sentido de: elevar, transformar, ennoblecer” (Martin Heidegger: “Hebel, el
amigo de la casa” [Traducción de
Beate Jaecker con la colaboración de Gerda Schattenberg, en: Eco
{Bogotá} Tomo XLI, Nº. 249 {Julio 1982}, pp. 225-240]). (10) Florencio I. Sebastián Yarza: Diccionario
griego-español, Barcelona: Editorial Ramón Sopena, S. A., 1983, p. 757. (11)
“These beliefs (which are based on faith rather than on valid rational
arguments and whose validity we are not examining or discussing here) are
unconsciously taken for granted as being unavoidable assumptions; they are
truly indisputable cultural dogmas, and as such they constitute limits
to free thinking. Thinking must arise in agreement with them and be
subordinated to them, and consequently it cannot be considered free .
Nevertheless, we also think that, within the limits imposed by cultural
dogmas, intellectual freedom existed to a much degree in (12) “If, in the history
of Indian thought and of Greek and European philosophies, we can find similar
subjects, approaches and solutions as well as a similar coexistence of
irrationality, submission to authority and subordination of philosophical
thinking to other aims in conjunction with the opposed attitudes, we are
authorized to affirm that ‘such a thing
as Indian philosophy’ did exist in India (third thesis)” [: 20]. (13) “With regard to the
comparison between Indian and Western doctrines, there is one most important
point which must always be kept in mind: the
comparing between Indian and Western thought must limit itself to confronting
both as they manifested themselves before the 16th century, or
even in the centuries that followed, but in this case only when and if they
maintained certain forms in extension of the philosophies found previous to
that date (fourth thesis)” [:
22]. (14) Historia
de la lógica formal, ed. de Millán Bravo Lozano, Madrid: Editorial Gredos, 1976, p. 443. (15) “Y en una discusión, el siguiente proceso
es completamente natural: A:
Afirmo que P conviene a S (I). B:
¿Por qué? A:
Porque M conviene a S (2). B:
¿Y qué? A:
Pues verá Ud.: a X le convienen M y P a la vez; a Y no le
convienen ni M ni P (3). Ahora bien, así es también en
nuestro caso (4). Luego P conviene
a S (5).” [Historia de la lógica formal, p. 446]. (16) Historia
de la lógica formal, p. 446. (17) “We are aslso doing
research on other systems of Indian thought such as Yoga, Nyaya, Vaisesika,
Vedanta (Sankara, Ramajuna, Madhva) and Mimamsa following the same method
used in this book in relation to the Vedas,
the Upanishads and the Samkhya system. Remarkable points of
contact between Indian and Western thought are to be found everywhere. When
published, the results of this research will corroborate the arguments
developed in this book” (: 262). (18) Historia
de la lógica formal, p. 443. (19) Historia
de la lógica formal, p. 446. (20) Historia
de la lógica formal, p. 447. (21) “De suerte que se puede definir
el concepto. Es un acto del entendimiento, que exprime la correspondencia que
se halla entre los objectos. La misma consonancia o correlación artificiosa
exprimida, es la sutileza objectiva, como se ve, o se admira, en este célebre
soneto, que, en competencia de otros muchos a la rosa, cantó don Luis de
Góngora” (Disc., II: “Esencia de la agudeza ilustrada”). |
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