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COMO TÚ, CON LOS PIE SOBRE
LA MESA
Haz el bien pero no jodas al bien.
Bébete tu orgullo
y, al hacerlo, trágate al igual su hiel
porque no desgracie a los demás.
Que tu orgullo te desgracie a ti sólo,
que tu desnorte te desgracie a ti sólo,
que tu gran poder no derrame una lágrima ajena.
Bébete tu mal orgullo como
un veneno del infierno,
delira con los de tu propia índole,
desgasta el dinero que te pertenece, el que has sudado,
fúmate un puro o mil hasta complacer tu cerdo trasero,
pero no derrames una lágrima ajena.
A MARILYN MONROE TENÍAN
QUE HABERLA
VIOLADO LAS CATARATAS DEL NIÁGARA
A Marilyn Monroe tenían que haberla
violado las cataratas del Niágara
porque ya no sé qué decir hoy
sí
que me encuentro aburrido de industrias
y cariños despellejados,
además: ella era -creo- un poco musa rica
para tentaciones
y las leyes se les salían torcidas
bajo la falda,
bajo esa faldita de bromas corridas y abiertas
pero... principalmente no quiero ser macho.
No, nunca, ¿nunca acaso?, los rodaballos han subido
y el amor es más;
una belleza reconfortante edifica la poesía
que por eso a Marilyn Monroe
se les escurrían los labios
como que parecía besar lo no escrito.
¿Por qué no violan -aun
aun- los versos
esta mañana
los testamentos
y los d-o-g-m-a-t-i-s-m-o-s
que no tienen -oh lamento- motivación
maravillosa?
DESCUBRO LA TINIEBLA DE PECES Y
BESOS
Descubro la tiniebla de peces y besos,
de ésa que nos enreda
frenéticamente.
He ahí la tiniebla canora
desarrollándose a más hierba aún,
a más amor,
a más todavía;
que es una tiniebla santa por humana
orando en los afectos
sobre las leyes
y en las migas
de piedad, quisiera decir.
He ahí la tiniebla absorbente,
apolínea mucho, venusiana
que en lírico azul-lira
deslumbra al más allá
como alta belleza.
He ahí la tiniebla
atestiguando,
atestiguando ¡candidez!,
salvación de la espera,
beldad.
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