| |
CADA CULTURA ES UN MUNDO

“Introduje años atrás la
noción de equivalentes
homeomórficos como un primer paso
hacia la interculturalidad. En nuestro caso se debería buscar
tanto las posibles nociones equivalentes a filosofía en las otras
culturas como aquellos símbolos (no necesariamente conceptos, ni
mucho menos uno sólo) que expresan sus equivalentes homeomórficos.
Los equivalentes homeomórficos no son meras traducciones
literales, ni tampoco traducen simplemente el papel que la palabra
original pretende ejercer (la filosofía en este caso), sino que
apuntan a una función equiparable al supuesto papel de la
filosofía. Se trata pues de un equivalente no conceptual sino
funcional, a saber, de una analogía de tercer grado. No se busca
la misma función (que la filosofía ejerce), sino aquella
equivalente a la que la noción original ejerce en la
correspondiente cosmovisión.
Pongamos un par de
ejemplos, que podrán ayudarnos. “Brahman” no
es sin más la traducción de “Dios”, puesto que ni los conceptos se
corresponden (sus atributos no son los mismos) ni las funciones
son las mismas (brahman no
tiene por qué ser creador, ni providente, ni personal, como Dios).
Cada una de estas dos palabras expresa una equivalencia funcional
en las dos correspondientes cosmovisiones.
Hay más todavía. En este
ejemplo la correlación es casi biunívoca (a una palabra le
corresponde la otra homeomórficamente); pero la correlación puede
no serlo. Podemos traducir, por ejemplo “religión” por“dharma”,
con tal que no traduzcamos sin más dharma por
“religión”. Dharma significa
también deber, ética, elemento, observancia, fuerza, orden,
virtud, ley, justicia, e incluso se ha traducido por realidad.
Pero también “religión” puede significar sampradaya, karma, jati, bhakti, mârqa, pûjâ, daivakarma, nimayaparam,punyasila,
etc. Cada cultura es un mundo”.
En: Raimon
Panikkar, Ilu.
Revista de Ciencias de las Religiones 1 (1996),
125-148.
Daniel López Salort
|
|