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Konvergencias, Filosofía y Culturas en Diálogo. ISSN 1669-9092 |
Número 3
Año I Abril/Mayo 2003 |
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CONCIBIENDO LO IMPOSIBLE Y EL
PROBLEMA MENTE-CUERPO Thomas Nagel Traducción:
Daniel López Salort |
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Conferencia
en el Royal Institute of Philosophy,
Londres, 1998, publicado en Philosophy,
vol.73, Nº285, Julio
1998, pp. 337-352, Cambridge University Press.
(Reproducimos solamente el punto VII) VII ¿Cuál
será el punto de vista, para decirlo así, de una teoría tal? Si pudiéramos
lograrla, haría transparente la relación entre lo mental y lo físico, no
directamente, sino a través de la transparencia de su relación común a algo
que no es meramente ninguno de ellos. Ni el punto de vista mental ni el
físico sirven para este propósito. Lo mental no lo hace simplemente porque
deja fuera lo fisiológico, y no tiene lugar para él. Lo físico no lo hace
porque como eso incluye las manifestaciones funcionales y de conducta de lo
mental, en vista de la falsedad del reduccionismo
conceptual, no es capaz de alcanzar los conceptos mentales en sí mismos. Un
punto de vista correcto sería el que, contrariamente a las presentes
posibilidades conceptuales, incluya la subjetividad y la estructura
espaciotemporal del exterior y todas sus descripciones, implicando ambas
cosas a la vez, de modo que describiría los estados interiores y sus
conexiones funcionales a la conducta, uno y otro desde el interior
fenomenológico y el exterior fisiológico simultáneamente –no en paralelo. Los
conceptos mentales y fisiológicos y sus referencias a este mismo fenómeno
interno serían vistos entonces como secundarios y cada uno parcial en su
comprensión del fenómeno: cada uno sería visto como refiriéndose a algo que
se extiende más allá de su aplicación. La
dificultad es que ese punto de vista no puede ser construido por la mera
conjunción de lo mental y de lo físico. Tiene que ser algo genuinamente
nuevo, de otra manera no tendrá la necesaria unidad. Las conexiones
verdaderamente necesarias podrían ser reveladas solamente por una nueva
construcción teórica, realista en intención, definida contextualmente como
parte de una teoría que explica tanto las características fisiológicas como
las fenomenológicas, observables familiarmente en estos eventos internos. Su
carácter tendría que ser inferido de lo que se introdujo para explicar –como
el campo electromagnético, la gravedad, el núcleo atómico, o cualquier otro
postulado teórico. Esto podría ser realizado solamente en el contexto de una
teoría que contenga leyes reales y no tan sólo definiciones disposicionales, de otro modo la entidad teórica no
tendría realidad independiente. Para
resumir. La conjetura es esencialmente ésta: aun cuando una conexión
explicativa, transparente y directa, no es posible entre lo fisiológico y lo
fenomenológico, sino tan sólo una correlación extensional
establecida empíricamente, podemos esperar y debemos tratar, como parte de
una teoría de la mente, constituir una tercera concepción que directamente
vincule tanto lo mental como lo físico, y a través de su conexión
necesariamente real de uno con otro devenga entonces transparente para
nosotros. Tal concepción tendrá que ser creada, no la encontraremos en
nuestro alrededor. Todos los grandes éxitos reductivos
en la historia de la ciencia han dependido de los conceptos teóricos, no de unos
naturales –conceptos cuya justificación total es que ellos nos permiten
reemplazar las conexiones brutas con las explicaciones reductivas.
Al presente tal solución al problema mente-cuerpo es literalmente
inimaginable, pero puede no ser imposible. |
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