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Konvergencias, Filosofía y Culturas en Diálogo. ISSN 1669-9092 |
KONVERGENCIAS LITERATURA Año I Nº 1 Enero 2006 |
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ENRIQUE MOLINA, IN MEMORIAN Daniel López Salort (Argentina) |
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Decir Enrique
Molina es decir rara avis en la
poética latinoamericana. Su dimensión perdura y persiste más allá de los
ismos y los modismos que con frecuencia nos azotan en literatura. Hundió sus
raíces en el surrealismo, en el simbolismo y el romanticismo francés
(traductor de Rimbaud y de Blaise Cendrars, por
ejemplo), pero se irguió a floraciones no conocidas en las fuentes de las que
se nutrió, como lo prueba su novela de narración absolutamente lírica y
surrealista: Una sombra donde sueña
Camila O’Gorman. Oscar Lavapeur (h) escribe: “Sus ojos veían como muy pocos vieron,
invariablemente captaban el matiz insólito, revelador. Y creo que, sin
saberlo, estaba condenado al absoluto. Sus errancias, sus infidelidades,
obedecían a esa causa. A ese afán elusivo de consumar este universo siempre
inconcluso que integramos. Tal vez esa fuera la clave, la coherencia
posible de su poesía: raptos de iluminación seguidos de cierto retraimiento,
de un repentino pudor que los morigeraba con la irrupción del absurdo, o con
alguna mención trivial que nos defendiese de aquella belleza devastadora:
llamaradas de amor barridas por el viento de este planeta adorable y
terrible. (...) Tendría a creer en mitos primitivos, mágicos. Y en parte tenía
razón, en tanto que los mitos –como pensaba Ricoeur- se nutren en el canto de
lo que ha advenido, en algo que trasciende al hombre, en la manifestación de
lo sagrado. ¿O acaso las simplificaciones de la razón, los esquemas de la
ciencia, los quarcks y los electrones, las supercuerdas heteróticas y la
subyacencia de una única fuerza que podría sugerir un teoría cuántica de
campos unificados, puede, podrían explicar esa dimensión superior que muestra
la sed del corazón, el ansia de eternidad, o hasta incluso el sortilegio de
dos cuerpos iluminados por el amor, que se abrazan y se funden, en la
cercanía del origen, en la proximidad del paraíso?” Y concluye Lavepeur (h)
refiriéndose al último libro que se ha publicado de Enrique Molina, libro
póstumo, hecho de los textos antes de su partida: “Este es un libro de despedida –me lo dijo
muchas veces mientras lo escribía-, de una despedida que no quería, pero que
sabía inevitable. Tiene un tono recoleto, de música de cámara, despojado de
la suntuosidad de su lírica. Es un adiós en el que reverberan,
crepuscularmente, los contracantos de cuanto adoró en este mundo”. Por eso, Konvergencias Literatura presenta el penúltimo poema de ese
libro, escasamente difundido, poco conocido aun para los amantes de su
poética:
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