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Konvergencias, Filosofía y Culturas en Diálogo. ISSN 1669-9092 |
Número 5
Año II Diciembre 2003/Enero 2004 |
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MARGINACIÓN
LATINOAMERICANA Juan Solo (México)
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La
marginación es un concepto muy desvirtuado de las acepciones que antes le
eran atribuidas. Marginación como exclusión, marginado como inadaptado,
marginar como alejar. Un marginado puede ser desde un pobre hasta un radical,
un intelectual heterogéneo (si tal cosa existe), o un extranjero. Como muchos
calificativos, el valor peyorativo depende del punto de vista, momento y
circunstancias. Reinaldo Arenas, Virgilio Piñera, o
José Donoso han sido llamados marginados; no obstante pertenecen a ciertos
grupos, generaciones y corrientes literarias (lo cual los integra
automáticamente y los despojaría al parecer de su carácter marginal), o el
agruparlos bajo dicho calificativo anule la idea misma. Sucede
que hay grupos marginales, comunidades, ideologías, movimientos, países,
razas, religiones, etc. Tal definición depende del dónde y el cuándo. Tijuana
está llena de marginados que transitan en una ciudad marginada (no sin cierta
intención) del panorama mexicano. A San José, Costa Rica se le ha catalogado
como una ciudad con una importante población flotante conformada
principalmente de estudiantes del tipo marginal. En Estados Unidos (país
históricamente poblado por emigrantes) todo latinoamericano es un marginado
en mayor o menos medida. La literatura brasileña ha sido ciertamente
marginada del resto en América Latina por razones idiomáticas. A México se le
margina muchas veces su pertenencia a Norteamérica. Puerto Rico se ha
mantenido marginado de la independencia. Etcétera, y con esto no quiero sino
aclarar lo absurdo y fácilmente manipulable que puede ser el término,
acomodado y utilizado. Desvirtuado pues el concepto, la marginación ha venido
a ser entonces, también una característica americana incluso casi de orgullo,
pues existe también la marginación voluntaria; o una herramienta que como
tal, le permite a cualquiera hacer uso de ella. Así, el cine por ejemplo ha
sido industrialmente marginado en toda América Latina, pero ha sabido
artísticamente retratar el ambiente cultural denunciando la marginación
misma, sus orígenes, sus causas, su naturaleza, y hasta el encanto
inquebrantable que bajo cualquier circunstancia sobrevive y crece en los
latinos. Cintas como Tire Dié (de Fernando Birri,
Argentina 1958-1960), El pagador de
promesas (de Anselmo Duarte, Brasil 1962), Memorias del subdesarrollo (de Tomás Gutiérrez Alen, Cuba 1968), El
Hombre cuando es Hombre (de Valeria Sarmiento, Costa Rica 1982), Largo Viaje (de Patricio Kaulen, Chile 1967),
La muralla verde (de Armando Robles Godoy, Perú 1970), Los Caifanes (de Juan Ibañez, México 1966), Revolución
(de Jorge Sanjinés y Óscar Soria, Bolivia 1963), o Yo hablo a Caracas (de Carlos Azpura, Venezuela 1978) son pruebas contundentes del
desarrollo marginal de una industria que al comenzar, lo hace normalmente,
mostrando su entorno, lo que ha visto el artista y quiere enseñar al mundo.
Al mismo tiempo, nos muestran crudamente el lento proceso y la antigua lucha,
pues el cine se mantiene marginado en comparación a otras industrias locales
e internacionales, o a otras disciplinas, sin que sea la edad joven del arte
mismo una excusa. El
problema se da todavía internamente, Paulo Halm, guionista
brasileño, declaró apenas este año que hay una gran carencia en Brasil de
guionistas y productores; estos últimos dependen indudablemente de factores
económicos inestables y externos, que hace viable aceptarlo, pero cosa
difícil es creer que un país con más de 170 millones de habitantes no tenga
los “suficientes” guionistas, o sea gente que no quiera ni tenga nada que
decir y considere hacerlo a través del cine, el teatro, la radio o la
televisión. Un país además con una industria publicitaria con semejante
desarrollo, la cual se nutre también de áreas muy cercanas al guionismo. Se hablaría entonces de una marginación brutal
de parte de muchos sectores de la sociedad para evitar el desarrollo de una
parte fundamental de un arte de por sí sectario, que lucha por integrarse. Otro guionista (y novelista argentino) Jorge Zuhair afirma que en la Argentina de hoy ya es impensable
la censura, cosa que de ser cierta (¡ja!) dejaría a
dicho país aislado del resto del mundo, no sólo de América Latina,
llevándolos a una marginación sin precedentes; además generada por la
exclusividad de anular una actividad muy dada a la injusticia. La marginación entonces,
alcanzando ya niveles hilarantes y absurdos, se integra (irónicamente) a la
desigualdad, a la indiferencia, al resentimiento, y a un sinnúmero de
sentimientos que en la surreal América toman un significado único, diferente
e intransferible, apartado de toda peyorativa evolución y enviciada
aniquilación, un significado marginal pues. |
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