Konvergencias, Filosofía y Culturas en Diálogo.

ISSN 1669-9092

Número 1 Año I Septiembre 2002

 

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DESDE EL CUERPO HACIA EL INFINITO:

INBI, UNA MIRADA FEMENINA.

 

Conversando con Julia Uehara (Argentina)

 


 

 

 

 

Konvergencias: ¿Cómo fue tu acercamiento al trabajo desde el cuerpo?

Julia Uehara: Mi acercamiento al trabajo corporal fue gradual, y comenzó sin que lo advirtiera al ingresar como terapeuta y educadora a la Fundación Jorge Bonino, establecimiento que se dedica entre otros objetivos a la atención de niños con notables dificultades en su modo de relación. Fueron ellos los que me llevaron a intentar otros lenguajes, fueron ellos los que me ayudaron a descubrir mi cuerpo. Hubo un día para mí revelador, un día como tantos, en los que intenté fallidamente una y otra vez acercarme a una niña, quien no respondía a mi llamado. Era verdaderamente un muro, que ese día logramos franquear, cuando luego de estar un rato sentadas en el piso se me ocurre hacerle cosquillas a su pie descalzo. Y ella, que siempre se manifestaba con negatividad a todo, ese día, al separar yo mi mano de su pie, muy claramente toma mi mano reintentando el contacto. Fueron los niños los que me llevaron a descubrir el cuerpo, descubrimiento insondable y que puede realizarse desde diferentes perspectivas. Así comienzo con el Taichi Chuan, disciplina que me acompaña, me da equilibrio y me ayuda cuando necesito liberar tensiones corporales o emocionales.

 

Konvergencias: Y luego te acercas a otras ¿cuáles?

 

J.U.: A las llamadas Prácticas Internas para la Mujer. Fue un joven profesor Oleg R., perteneciente a Inbi, quien me dice que mi Taichi no crecería si no incorporaba un trabajo específico para la mujer. Fue así que invitamos a Córdoba a Elena Lazaro, fundadora de la Línea femenina del centro Inbi.

 

Konvergencias: ¿Cuál es la propuesta de esta Línea?

 

J.U.: Es un trabajo que comprende 13 Niveles, cada uno con sus técnicas respectivas, y su objetivo es dar la posibilidad a cada mujer de descubrir su ser, su esencia Femenina. Es específico, porque el principio de funcionamiento de su organismo es sustancialmente diferente al del hombre.

 

Konvergencias. : ¿Es que esta posibilidad ya no le es inherente?

 

J.U.: Sí, claro que le es inherente. Sucede que como desde hace tiempo vivimos desde principios que subordinan lo femenino a lo masculino, aunque su naturaleza le es inherente, y aparece en ella, debe decirse que aunque la mujer no lo observe, su naturaleza propia permanece profundamente oculta, pero ha perdido su fuerza interna. En este marco se abre el trabajo propuesto por Elena.

 

Konvergencias: Dices que posee 13 Niveles, ¿han sido todos desarrollados?

 

J.U.: No, se están desarrollando. En Argentina, Elena ha mostrado hasta ahora hasta el 3° nivel. En esta nota, me parece importante sólo circunscribirse al primero. Su nombre es "Acumulación y Redistribución de la Fuerza Vital Femenina", originario de América del Sur y sistematizado, adaptado a las condiciones de la mujer contemporánea. Es decir, las mujeres antiguas sabían utilizar y reestructurar su fuerza por medio de rituales, que en aquel tiempo eran acciones de la vida cotidiana. Pero fue necesaria una sistematización porque las condiciones de la mujer contemporánea son diferentes, su energía ha mutado considerablemente.

 

Konvergencias. : ¿Puedes hacer referencia a su origen?

 

J.U.: La esencia Femenina se encuentra encerrada en las ruinas de América del Sur. Se presume como la "expresión más potente de la energía de la Tierra", ya que es uno de los pocos lugares del mundo donde la Tierra, la Luna y su Civilización, formando una óptima unión, han dado conocimientos y prácticas que expresan la esencia Femenina, ya que durante largo tiempo las civilizaciones se desarrollaron según las naturales leyes de las energías femeninas. Es por ello que se afirma que, en un sentido energético, "Sudamérica representa la Matriz de la Tierra". Elena lo explica detalladamente en su primer libro El Camino de la Mujer.

 

Konvergencias: ¿En qué consiste el trabajo del Primer Nivel?

 

J.U.: En una serie movimientos corporales muy simples, que se realizan en posición horizontal. Esta es su forma externa, visible. Y en el aspecto interno, encontramos su especificidad en esa posición horizontal, ya que se trata de recuperar, de re-encontrar la energía femenina, que no es otra que la energía de la Tierra. Es una secuencia en la que se distinguen 7 pases y 7 claves, los primeros redistribuyen la energía, mientras que las claves la acumulan. Antes de comenzar con la práctica propiamente dicha, se realiza una reparación en la posición vertical, para intentar una mínima concentración, y para pasar de un modo gradual desde la posición vertical a la propia de este trabajo. Básicamente, esta preparación consiste en un automasaje alrededor del centro, alrededor de la Matriz. Claro que esta técnica, no sólo actúa en este nivel sutil, ya que, antes o simultáneamente, brinda un estado de bienestar y relajación, y es óptimo para disminuir tensiones en la columna vertebral. Los beneficios en el cuerpo físico están también en el sistema endócrino, regularizando el ciclo menstrual, y aliviando las molestias propias de este período. Es importante además aclarar que está destinado a toda mujer, en cualquier etapa de su ciclo vital, siendo incluso óptimo para aquellas en edad de menopausia.

 

Konvergencias.: Sabemos e que hace poco más de un año has comenzado a trasmitir esta práctica: ¿cómo fue este comienzo?, ¿qué cosas has ido descubriendo o agregando?

 

J.U.: Desde lo personal esta mínima experiencia es realmente reveladora de aspectos quizá muy simples, pero para mí conmovedores, significativos. Lo primero que aparece en las prácticas es la necesidad no sólo de hacer algo con el cuerpo, sino la necesidad de reunirnos entre nosotras, de hacer entre mujeres. Algunas traen sus interesantísmas experiencias desde lo comúnmente llamado feminismo, y allí se descubre las reales existencias de diferentes modos o variantes de eso que se engloba como feminismo (palabra cuya sola mención ya insinúa polémica y disentimientos, por el tema de la construcción de géneros y otros), y dentro de todo ello, aunque desde una consideración más en lo conceptual, están los puntos de vista que se funden y armonizan con la Línea Femenina propuesta por Inbi. Otras, traen la experiencia desde otros grupos de mujeres en donde se intenta recuperar antiguos rituales femeninos. O comienzan con las primeras y añejas preguntas sobre sus ciclos menstruales (ausencias y presencias), y su relación con la Luna. No olvidemos que siempre en las sociedades falocráticas y en las culturas solares, la presencia del gamocentrismo y las culturas lunares nunca han desaparecido. Animus y anima en Jung también refleja eso. Incluso fue el propio Jung quien habló de la presencia femenina en América a través del legado de sus culturas aborígenes precolombinas. Y en el mismo sentido, los estudiosos de las religiones comparadas y el cruce de cultura, coinciden en que hay consideraciones femeninas sobre la existencia y el universo, como el taoísmo y buena parte de la metafísica de la India, y otras decididamente masculinas, como el Antiguo Testamento, por ejemplo. Es así que paulatinamente los grupos, aun en los casos en que no se saben las secuencias de manera completa, se genera, se respira, un aire nuevo, en donde como propio de su naturaleza se percibe una red femenina, una red, sin competencia ni liderazgo. Y, como lo dice Elena en su libro, el trabajo es muy lento, pero diría que ya, desde este primer paso, se percibe la esencia femenina. Para ilustrarla me viene el recuerdo de lo que es para Sábato la naturaleza femenina. Sábato la encuentra en una mujer chilena, quien luego de un terremoto desbastador, saca su escoba, sólo para disponerse a barrer. (1)

 

  

(1) "El hombre tiende al mundo de la abstracción, de las ideas puras, de la razón y de la lógica. La mujer se mueve mejor en el mundo de lo concreto, de las ideas impuras, de lo irracional, de lo intuitivo. El instinto es ilógico, pero no falla en los problemas de la vida, que nunca son lógicos. El hombre fracasa cómicamente queriendo aplicar la lógica a la vida. No hay individuo más grotesco en la vida cotidiana que el cientista o el filósofo: se mueve cómodamente en un espacio de n dimensiones pero a cada paso tropieza o se olvida del paraguas en el mundo de 3. Válery observa qué imperfectamente se movía Henri Poincaré en uno de los tantos universos posibles. El Hombre sólo tiene fe en lo racional y abstracto, y por eso se refugia en los grandes sistemas científicos o filosóficos; de manera cuando ese Sistema se viene abajo –como tarde o temprano sucede- se siente perdido, escéptico y suicida. La Mujer confía en lo irracional, en lo mágico, y por eso difícilmente pierde la fe, porque nunca el mundo puede revelársele más absurdo de lo que a primera vista intuye. El credo quia absurdum es femenino, como toda filosofía existencialista (aunque sea hecha por hombres; por hombres, claro está, fuertemente propensos a la feminidad). Racionalizar al Universo y a Dios es empresa, en cambio, típicamente masculina, locura propia de hombres".

 

Ernesto Sábato, Heterodoxia. Emecé Editores, Buenos Aires, 1970.

Esta cita es Nota de Dirección de Konvergencias, y no pertenece a la conversación con Julia Uehara.