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Konvergencias, Filosofía y Culturas en Diálogo. ISSN 1669-9092 |
Número 2 Año I Enero 2003 |
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EL GAYATRI Raimon Panikkar Traducción y notas:
Daniel López Salort |
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"No hay nada más exaltado que el
Gayatri". Es el mantra más renombrado de los Vedas.
Está dirigido al divino dador de vida como Dios supremo, simbolizado en
Savitri, el Sol. Por esta razón el orante también es llamado Savitri. Es
recitado diariamente al amanecer y en el crepúsculo, usualmente en el momento
del baño ritual. Este mantra deriva su nombre de la métrica en que fue
escrito, siendo el gayatri una metáfora poética védica de veinticuatro
sílabas, de la que fue autor de acuerdo a la tradición el sabio Vishvamitra. Para
comprender la relevancia de este texto sagrado debemos recordar la
importancia de un mantra, especialmente en el período védico, aunque
el mantra es un fenómeno humano primordial que es encontrado
prácticamente en todas las tradiciones religiosas. Los mantras no son
fórmulas básicas, no son meramente oraciones lógicas; ellos conectan, de un
modo muy especial, los aspectos objetivos y subjetivos de la realidad. Un
ejemplo simple se da frecuentemente para ilustrar esta función. Un rey pide a
su ministro, quien está avanzado en la vida espiritual y práctica japa (por
ejemplo, la recitación de mantras), le enseñe su mantra. El
ministro rehusa pero el rey insiste. El ministro le habla a un escudero, que
está ahí, que aprese al rey pero, a pesar de sus repetidas órdenes, el
escudero no se mueve. Finalmente, el enfurecido rey le dice a su escudero que
agarre al ministro, y el muchacho lo hace inmediatamente. El ministro rompe a
reír y le explica al rey: nuestras órdenes fueron las mismas, y también el
receptor, aunque en un caso la orden no fue cumplida y en el otro sí. En el caso
de un mantra todo depende de la preparación espiritual y la autoridad
de quien lo dice. La palabra "mantra" significa que
ha sido pensada o conocida o que privadamente transmitida –o aun secretamente
por iniciación (diksa)-, y que posee el poder de liberar. Es un
discurso sagrado, fórmula sacrificial, consejo eficiente. El Brhadaranyaka
Upanisad explica cómo el mundo deviene al ser por la unión de la Mente (manas)
con la Palabra (vac). El mantra no es ni un mero sonido ni pura
magia. Las palabras no tienen solamente un sonido sino también un
significado, el cual no es evidente para todos aquellos que simplemente
escuchan el sonido. Vivir las palabras tiene, además, un poder que trasciende
el plano puramente mental. Para adquirir esta energía de la palabra uno tiene
que comprender no solamente el significado sino también su mensaje, o sus
vibraciones, como algunas veces ellas son llamadas para acentuar la ligazón
con el sonido mismo. Fe, comprensión y articulación física, tanto como la
continuidad física (el mantra tiene que ser transmitido por un
maestro), son requisitos esenciales para un auténtico mantra. Cada
palabra nos une con la fuente de todas las palabras. El último rasgo de la
palabra, shabdabrahman, es un concepto fundamental en la
espiritualidad india. "Hay en día sereno y claro, en el día del cielo, una hora en que
el tiempo parece, como río en un lago, detenerse y reflejar la infinita
hondura de la eternidad. Es como si el tiempo se abriera poniendo al
descubierto sus entrañas. Y esa hora es la hora que sigue al ocaso, cuando la
luz se derrite en la sombra, el celaje es como de plata encendida y el
paisaje pierde su masa y se hace como cortina que cuelga del cielo". Inquietudes y meditaciones. Miguel de Unamuno. Edición A.Aguado, Madrid, 1957, p.226. Varios
himnos del Atharva Veda aluden a la privilegiada posición ocupada por
el mantra Gayatri. Cuando el poeta intenta definir el Primer
Principio, el Absoluto, y localizar el "No Nacido", dice, para
darnos una noción de su inaccesibilidad, que él es: Más
sublime aun que el sublime Gayatri, más
allá el Inmortal, dio el gran paso. ¿Dónde
estaba entonces el No Nacido? Esto aun los
conocedores de la ciencia védica no pueden decirlo. En
otro himno, compuesto en honor de Rohita, el Sol, que también alaba la
grandeza de un rey terrenal, el poeta describe los súbditos del rey
convocados al alba para ofrecer el sacrificio, y los retrata aguardando la
aparición del Sol naciente, llamado en este pasaje el "ternero
leonado", y su "madre" el Alba, aquí identificada con el
Gayatri: Tu
gente, descendiente del Fervor sagrado, Han
venido en la vigilia del Ternero y del Gayatri. Pueden
estar en tu presencia con intenciones de paz, precedidos por
el ternero leonado y su madre. De
modo similar otro verso llama al Gayatri "Madre de los Vedas".
El
Gayatri no está necesariamente conectado con un sacrificio ritual; puede ser
murmurado o repetido sin el acompañamiento de ofrecer ritual. Eso materializa
un proceso de sublimación o interiorización, pero no siempre exitosamente. El Brhadaranyaka
Upanisad da una explicación muy elaborada del Gayatri basada en una
composición poética, tres pies de ocho sílabas: el primer pie está hecho de
tres palabras: la tierra, los cielos espirituales, y el cielo físico (2), o
más bien lo que hay entre ellos; el segundo pie está compuesto del triple
conocimiento, que es la sabiduría de los tres Vedas; el tercer pie
está compuesto de tres fuerzas vitales (prana o respiración interior, apana o respiración exterior, y vyana
o respiración difusa, que juntos componen ocho sílabas). Todo esto dicho para
introducir el cuarto pie, el que precisamente es hecho invisible en y a
través del Gayatri, Savitri, el Sol "bajo los cielos oscuros".
A través de un proceso interior realizado por recitar el Gayatri, donde la
percepción de la totalidad de la recepción está reflejada y además gobernada
en el Hombre, este microcosmos, el espejo de la realidad total. "Si
él, el conocedor del Gayatri, recibe estos tres mundos con sus complejidades,
solamente estará recibiendo el primer pie del Gayatri. Si él recibe todo esto
se le otorga el triple conocimiento (de los Vedas), y solamente estará
recibiendo el segundo pie. Si él recibe todas estas vidas y respiraciones,
solamente estará recibiendo el tercer pie. Pero el cuarto, el pie
aparentemente visible bajo aquellos cielos oscuros, aquel (cielo) que brilla
no es obtenible por nadie después de todo. ¿Cómo podría alguien recibir
tanto? Salutación al Gayatri: Oh Gayatri, tú eres el del pie único, el de dos
pies, el de tres pies, el de cuatro pies. Aunque tú eres sin pies, porque no
vas a pie. Te saludamos, el cuarto pie, el claramente visible pie, bajo los
cielos oscuros". Además,
como importante comentario del Gayatri dice: "El Gayatri,
verdaderamente, es la totalidad del universo, tal como ha devenido en ser. Y
la Palabra, verdaderamente, es Gayatri, porque la palabra canta y protege
todo este universo que ha devenido en ser". El Maitri
Upanisad también da un relato del Gayatri, explicando su simbolismo verso
por verso: "Este
glorioso esplendor de Savitri: el Sol en los cielos es ciertamente
Savitri. El es a quien se ora por el que ansía el Sí Mismo. Esto es así
afirmado por aquellos que revelan el conocimiento de Brahman para nosotros. Podemos
meditar sobre el divino Vivificador. Savitri ciertamente es Dios. Por lo tanto medito en lo
que es llamado su esplendor. Esto es así afirmado por aquellos que revelan el
conocimiento de Brahman para nosotros. Puede
él mismo iluminar nuestras mentes: la Mente ciertamente es inteligencia. El puede
respirar dentro nuestro. Esto es así afirmado por aquellos que revelan el
conocimiento de Brahman para nosotros. El
mismo Upanisad nos introduce al Savitri recitando el siguiente himno:
El
orante estaría próximo a nada o meramente la expresión de nuestros deseos a
una mediación más poderosa a la que conocemos ya, si ello no consiste en esta
asunción y realización, deviniendo la totalidad de la realidad; ello es un
resumen, una recapitulación, de todo lo que hay en la mente y en el corazón,
y también en el cuerpo del adorador. Orar es participar de la sístole y la
diástole de la totalidad del universo. "Lo
que el Gayatri es, verdaderamente lo es la Tierra también, porque lo que está
sobre la Tierra es este universo establecido, no se extiende más allá. Lo que
la Tierra es, verdaderamente el cuerpo en el hombre lo es también, porque
estas respiraciones vitales están establecidas, no se extienden más allá. Lo
que el cuerpo del hombre es, verdaderamente en el corazón del hombre está,
porque estas respiraciones están establecidas, no se extienden más allá. El
Gayatri tiene cuatro pies y es séxtuple. Sobre esto un verso del Rig Veda
dice: ‘Tal es la medida de su grandeza, pero más grande aun es el hombre’.
Todos los seres forman un cuarto de él, tres cuartos, lo inmortal en el
cielo. Lo que es llamado Brahman, verdaderamente en el espacio fuera del
hombre también está; lo que el espacio fuera del hombre está, verdaderamente
en el espacio dentro del hombre también lo está; lo que el espacio dentro del
hombre es, verdaderamente dentro del corazón también es. Esto es el todo,
lo que no cambia. Quienquiera que conozca esto obtiene buena fortuna, lo
íntegro e incambiable". Una de
las palabras fundamentales para el acto fundamental de la plegaria es concentración,
y deberíamos comprenderla del modo más preciso. El hombre de la plegaria, en
y a través de su concentración espiritual, concentra realmente más y más
partes de la realidad; condensa, como si fueran los destellos menos
concentrados del universo que flotan en su derredor, y los reduce así a su
esencia. Puede hacerlo porque ha encontrado el centro de la realidad, que le
permite verdaderamente concentrarse, esto es, enfocar sus mundos en un solo
centro único. Esto puede ser realizado cuando los tres centros, el de la
realidad exterior, el de la realidad interior, y el del hombre mismo,
coinciden. El resultado es armonía y paz. La oración verdadera es siempre un
acto que abraza, todo en uno, lo Divino, lo Humano, y lo Cósmico, esto es, adhidaivika,
adhyatmika, y adhibhautika. Esto es lo que los diferentes textos sobre el
Gayatri han estado diciéndonos de diferentes maneras. (...) Con razón,
por lo tanto, ha podido afirmarse, lo mismo que de otras palabras
fundamentales, que ahí radica la esencia de la religiosidad. La oración
actualiza o pugna por actualizar la relación divino-humana". Filosofía de la
religión. Sus problemas fundamentales.Luis Farré. Capítulo VI: Oración, Contemplación,
Misticismo. Pgs. 372-373.Losada.Bs.As.,1969. Muchos
Shastras han indicado el modo en que el Gayatri tiene que ser
recitado. Cotidianamente, el estudiante de la ciencia sagrada debería
levantarse al amanecer y recitar el Savitri (como el Gayatri es llamado
frecuentemente) hasta que vea el Sol naciente, y al atardecer, sentado,
recitarlo hasta que atrape la visión de las estrella emergentes. Otro Shastra
agrega que mientras se enfrenta el Este en el crepúsculo de la mañana, y el
Oeste en la tarde, uno puede controlar su respiración mientras recita el
Savitri unas cien veces. Estos y otros preceptos tienden a armonizar el
corazón y la mente de uno con los poderes cósmicos. El Cántico del Gayatri al
alba purifica de los pecados de la noche previa, y la oración de la tarde del
mantra purifica de los pecados cometidos durante el día (3). El
Gayatri es un completo símbolo de luz. Es ciertamente mucho más que la
epifanía de la luz; es la luz en sí misma cuando la oración es una plegaria
verdadera, asimilación e identificación con aquello que se está orando. Cada
línea enfatiza un aspecto de la luz: el glorioso esplendor de lo último, su
propia radiación interna, esto es, la luz no creada (línea 1); la luz
creadora, el resplandor comunicativo del Sol creado, Savitri, la brillantez
de Dios viviente que ilumina todo (línea 2); y, finalmente, la incidencia de
esta luz divina en nuestro ser, y especialmente en nuestras mentes,
haciéndonos refulgentes a nosotros mismos y transmisores de la misma
refulgencia y convirtiéndonos en luz: luz desde la luz, esplendor desde el
esplendor, singular unidad con la fuente de la luz, no una pesada identidad
ontológica sino una cristalina identidad de luminosidad, totalmente
transparente. NOTAS
DEL TRADUCTOR La
presente traducción ha sido realizada desde The Vedic Experience, de Himalayanaacademy. (1)
Existen distintas traducciones y versiones del Gayatri aunque, obviamente,
sin diferencias sustanciales. Por ejemplo, si tomáramos palabra por palabra,
podríamos traducir como: Eso
que brilla como el sol es la mejor elección, Destructor
de pecados, divino, puedes embebernos, luz
que puede inspirarnos. Y
también: En
la Gloria de Savitri, lo más excelente, en
su divina radiancia, déjanos
meditar, puedes
inspirarnos con
tu Comprensión. En estos casos hemos tomado párrafos de The
Great Science and Philosophy of Gayatri, de Shree Ram Sharma Acharya,
Shanti Kunj, Hardwaar, (2)
Aunque sea obvio debemos recordar que en la lengua inglesa hay una distancia
muy grande entre heaven y sky, ya que el primero es el cielo
paradísiaco, espiritual, mientras que el segundo es el cielo astronómico,
físico, matices que en la traducción se pierden. (3) En
muchas culturas el amanecer y el crepúsculo son momentos de importantes, por
no decir de las principales, oraciones. Las horas canónicas en el
cristianismo medieval incluyen así las laudes o matutini, que
es al rayar el alba y las vísperas, o las completas según lo
casos, que coinciden con el crepúsculo. En la tradición cabalista hebrea
existe la penumbra de la paloma (la oración matutina) y la penumbra
del cuervo (la oración vespertina). |
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