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Konvergencias, Filosofía y Culturas en Diálogo. ISSN 1669-9092 |
KONVERGENCIAS LITERATURA Año I Nº 1 Enero 2006 |
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“DELFI/INEAMIENTO
O/ALEATORIO SOBRE Rubén Soto Rivera (Puerto Rico) |
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A la memoria de Filiberto Ojeda Ríos,
Mosaico de Arión" en Ostia Antica En diciembre de 1993, con
motivo de los Premios de Literatura del Pen Club de Puerto Rico, bajo la
categoría de ensayo, nuestro autor comentado recibió el premio anual
correspondiente del 1992, por Para
delfín. Del laudo de Lilliana Ramos Collado, Ivette López y Hugo
Rodríguez Vecchini, citemos unas líneas que invitan a releer dicha colección
de ensayos joserramoniana desde la perspectiva del título mismo de la
compilación: “Para delfín,
‘¿oráculo de Delfos’? ¿recuerdo de la bestia
inicial, uterina, de los griegos? Para
delfín, ¿el heredero de la identidad primera, el príncipe? Para delfín, ¿el casi delfín, [como en paralegal o paramédico],
el ‘undrstudy’ de este drama que aún no tiene actor principal? Le toca al
lector hacer su parte.” (1) Como un lector tardío de Para delfín, he aquí mi parte. El color gris plateado de la cubierta y contracubierta
del libro Para delfín representa la
piel del cetáceo delfín. Un pequeño dibujo de un delfín se halla en la
cubierta del libro y en casi todas las páginas del mismo. Dicho en griego
clásico, describiríamos el libro comentado como delphinískos (“pequeño delfín”), o delphinoeidés (“parecido a un delfín”), o, mejor, delphinósemos (“que lleva la figura de
un delfín”). (2) Para delfín, significa explícitamente
en dicho texto que no somos tan inteligentes como delfínes (3) (declarados
por Joserramón Melendes como “los terrícolas más intelijentes”(4)), sino que vamos en camino a la inteligencia
delfinaria. Otro sentido léxico de “delfín” en el título Para delfín, estriba en constituirse en un manual para herederos,
o sucesores, de reyes galos. Luis
Sánchez Sancho aclara su sentido político: En la jerga política se le dice delfín al preferido y
más bien sucesor, seguro o probable, de quien ejerce el poder. El mote
deviene sin duda de que Delfín se le llamaba en Francia al príncipe heredero
del trono. El origen de este título se remonta a la Francia de comienzos del
segundo milenio, cuando a los condes de Viennois y Auverge les decían, por
apodo, los delfines. Andando el tiempo los titulares de esos condados usaron
el apodo como título nobiliario y pusieron la figura del mamífero cetáceo
llamado delfín en su escudo de armas señorial.(5) Para delfín es el legado cultural del
autor-rey a sus lectores-herederos; no es un obituario de nuestra nación
puertorriqueña (Para delfín es una
crónica de una refutación anunciada de cualquier deliro de nación post mortem, o, en nomenclatura vudú: zombi).(6) Tampoco es un certificado
de nacimiento de la nación puertorriqueña, sino una constancia de su
existencia y vitalidad, verificables en un estilo de vida a las márgenes de
la tierra firme y seca de la política oficial colonial enmascarada de
estadolibrismo. Somos herederos de la Ilustración, de la Revolución Francesa,
y hasta del mismísimo Imperio napoleónico. (7) Pronto, corroboraremos otra
subdeterminación política del emblema del delfín. Además, Para
delfín consiste cifradamente en una aspiración hacia una vuelta a la
matriz (8) (gr.: delphús, o delphós), u originalidad. ¿Qué
entiende nuestro autor por este concepto? De acuerdo con él: “Orijinal
significa qe tien orijen. Orus en latín se refiere a la boca i al oriente,
igual qe en el ideograma china. Jen se asosia a ‘jinés’: embra. Qiere desir
más o menos parisión, como el sol nasiente, como el logos qe ora. Aunque no
importe el orijen de ‘orijinal’, pues qe es caragterístico de lo orijinal
borrar su orijen; asta negarlo, embolberlo de nuevo en su jenésica buelta,
como un surrón de amor para la plasenta agradesida, cuidándola (‘defend’ en
fransés significa esconder, aunque no importa)” [: 157-158]. Mas, a aquellos
tres conceptos ínsitos en su título, hay que agregar este otro: el de cierta
unidad, o mejor pensado, una no-dualidad. En efecto, según Plutarco (Is. et Os., 10.354f, 75, 381f; Plot. En.,
5.5.6, 26), si adelphós significa en griego “hermano”
y un hermano es tal porque, al menos, hay dos, entonces delphos significaría “no-dos”, o uno, porque la “a” de adelphós se interpreta como alpha
privativa y si para que haya un hermano (adelphós)
debe haber al menos dos (una multiplicidad), entonces
“a”-“delphós”, o “no”-“delphós”, significaría “no”-“dualidad”, o
“multiplicidad”.(9) Si asociamos el sentido de no-dualidad y el de matriz, el
concepto correspondiente habría de ser el de “matrimonio”, es decir, una
sola, o única (gr.: monas), matriz.
Hay un mito griego que mostraría la pertinencia de nuestra asociación del
delfín con el matrimonio. Según Eratóstenes de Cirene, en sus Catasterismos (XXXI. “Delfín”): Dícese que fue colocado entre las constelaciones por el
siguiente motivo. Cuando Posidón quiso tomar por esposa a Anfitrete, ésta,
puesta en guardia, buscó refugio junto a Atlante, celosa por guardar su
virginidad. Como al ocultarse ella también se escondieron la mayoría de las
Nereidas. Posidón envió muchos rastreadores, entre ellos el delfin. Mientras
vagaba por las islas de Atlante, dio con ella, y con la noticia la condujo
hasta Posidón. Él se casó con ella y a aquél le reservó los mayores honores
en el mar, lo declaró sagrado y colocó su imagen entre las constelaciones.
Quienes desean agradar a Posidón lo representan con el delfín en la mano, y
así le otorgan a éste una muy grande gloria por su benéfica acción. También
habla de esto Artemidoro en sus Elegías
que compuso de Eros. Tiene una estrella en la boca, dos en la aleta dorsal,
tres en las aletas ventrales, una en el lomo, dos en la cola. Nueve en total.
Se dice también que es un animal aficionado a la música por corresponder el
número de sus estrellas al de las Musas.(10) Para delfín, como el poema ideal
aristotélico, o animal perfecto (11), es un manifiesto de las artes
liberales, porque su número estructural corresponde a la enéada, según el índice temático inicial, cuyos espacios separan
las áreas temáticas en nueve secciones. Roberto Echevarría Marín ha dicho que: “para delfín
es un oportuno manual de convivencia humana, basada en el respeto mutuo, el
bien común y la co-existencia con la naturaleza.”(12) Desde esta perspectiva,
concordamos con el laudo de L. Ramos Collado, I. López y H. Rodríguez,
excepto en las dos ocasiones cuando se califica el intento de dicho libro
como de “colonización”, aunque aparezca entrecomillada la primera vez,
mientras la segunda, no: “También a los mismos quinientos años, un
puertorriqueño despierta a su propia identidad, declarada otredad por Europa,
y comienza a colonizarla.”(13) Si como piensa nuestro “Che” (apodo de
Melendes), la hospitalidad de los antiguos egipcios, chinos y taínos era
conconmitante con su pensamiento de que lo distinto no era contradictorio
sino complementario (: 77), entonces: “Nosotros somos indios. Nuestras bías
de desarroyo son alternas. No somos ‘extensibos’ sino comunitarios: No nos
interesa aplastar al otro sino conoserlo, no qeremos saquearlo sino
enseñarles orguyosos lo de nosotros i gosar respetuosos de lo de ellos, intercambiar lo qe se deba,
enseñarles lo apetesido I aprender lo qe qerramos (: 34). Si el matrimonio es una convivienciam humana, entonces Para delfín es como un manual para matrimonio que reintroduce la
dualidad (14) de sexos como una instancia de la dualidad de identidad y
diferencia, o homogeneidad y heterogeneidad. El
libro piensa en una no-dualidad de la unidad y la multiplicidad, mejor que
una hegeliana identidad de la identidad y la diferencia, porque la
no-dualidad es conceptualmente más que la abstracta unidad. La inteligencia
nos une diferenciándonos y, la vez, nos diferencia uniéndonos. Como Carlos
Marx, nuestro autor comentado rescata el valor epistémico del Universal in re. Melendes aclara que
Marx no pensaba que el proletariado fuera la historia de la humanidad, por lo
que el “Moro” (como apodaban a Marx) no podía sustituirla, sino que: “la
única clase rasante qe podía asumirla (la umanidá) jeneralmente” (: 65). Lo
bicario en el pensamiento crítico-político joserramoniano de Para delfín es una reconceptuación del
valor epistémico del Universal in re. (15) A propósito de una reformulación
joserramoniana de lo bicario suyo, citemos estas aladas palabras suyas: “El
qe confunda la abstraxión el signo de la imagen de su intuisión
del ombre con el ombre concreto,
pues sufre. Sobretodo sufrirá tratando de ´sentir´, íntelijir´, ‘agtuar’,
‘partisipar’, vivir, en suma, atrabés de esa entelequia” (: 69). (16) Para delfín es para definir desenajenadamente qué somos como
humanos circunstanciados como puertorriqueños en una situación
político-colonial. Para delfín, o para definir. Melendes argumenta que: La coexistensia, la complementariedá, parten de la dibisión, la
diferensialidá definida; pero solo se fundan con el respeto. El respeto a la
diferensialidá es la comprensión de las definisiones: Lo definido, por
necesidá, no incluye para sí lo qe se define como otra cosa; esa otra cosa
también definida se le presenta como diferensia. Lo qe qiere decir qe el
respeto supone la comprensión de la dibisión; i la coexistensia entiende la
nesesidá, la realidá irredugtible, la riqesa de la diferencialidá. Somos este
conjunto de diferensialidades definidas qe nos yamamos sosiedá, cultura i
persona (: 131-132). Lo bicario epistemológico como reformulación de lo Universal in re halla su correlato
ontológico en una terceridad
crítico-práctica de seres que somos HISTORIA. Arguye Melendes que: “La
rebelasión i la rebolusión se injertan en un tiempo tersero: Lo sagrado i lo profano epifanan sincrónicos en la
carensia absoluta de la pobresa estayando como carensia qe urje: orror bacui
qe ala como nada orijinaria, implotante [El blaqjóul también es una teoría
bieja: cf. Tiamat, i Anax-imandro, -ímenes, -ágoras]” (: 75). Que la rev/belación
y la revolución se injerten en un tiempo tercero,
reconceptuable en nuestro Ser-siendo-historia que hace historia a través de
la praxis crítico-revolucionaria contrae oportunamente
(es decir, tanto necesaria como casualmente) que la prevista relación entre
la physis y nosotros pueda
modificarse, es decir joserramonianamente: “de manera de insertar nuestra
partisipasión bicaria en la medida más ecolójica qe sea dada a nuestra
capasidá de planificasión i axión” (: 71). Mas el aspecto teórico
desconstructivo de la crítica marxista de la economía política capitalista
quedaría repensada estratégica y provisionalmente en: “Una antropolojía
futurológica” que “bien podría consentrar en el estudio del jigantismo del
poder superfluo para una eolojía planetaria”·(:
143). El lexema griego de “delfín” nada juguetonamente hacia
otros matices, contingentemente, presentes en el título de Para delfín. Efectivamente, delphín, o delphís significaba una “maza de plomo o hierro que se lanzaba
sobre un buque enemigo para hundirlo.”(17) Así también, el adjetivo delphinophoros significaba “armado de
delfines de plomo.”(18) De ahí que delphinárion
significaba un “pequeño lingote de plomo o hierro.” (19) Hoy en día, un delfinario es un acuario, o una
instalación de éste, habilitado para entrenamiento y exhibición de delfines
amaestrados. De vuelta al libro comentado, el tamaño y el color
de sus cubiertas asemejan precisamente ser un pequeño lingote de plomo, o
hierro. El fin de Para delfín queda
metafóricamente expresado en el sentido de un arma (20) naval: es,
-repetimos-, una “maza de plomo o hierro que se lanzaba sobre un buque
enemigo para hundirlo.” ¿A qué correspondería dicho buque? Al colonialismo
yanqui (21) en la nación puertorriqueña. El colonialismo contrae una
concomitancia de otros buques enemigos tales como la ignorancia, la
violencia, la pobreza, la abyectación, etc. El colonialismo es como un
convoy. Para delfín debe leerse
como un arma intelectual contra el colonialismo (22), y especialmente contra
el colonialismo contra la inteligencia puertorriqueña por
parte de cierta “intelligentsia” posmoderna.(23) Se trata de un conflicto entre una razón nihilizante y una
inteligencia como ingenio, o potencia real. Según Baltasar Gracián: “Habló del ingenio con él, quien le llamó finitamente infinito.
Sería ponerse a medir la perenidad de una fuente y querer contar sus gotas,
pensar numerarle al ingenio sus modos y diferencias de conceptos y intentar
comprehenderle su fecunda variedad” (Agudeza
y arte de ingenio, 50).(24) La inteligencia del ingenio (25) como la de Para delfín, emblematizada en la figura del delfín, es rápida. A
propósito de su rapidez, Plino el Viejo, en su Historia natural, nos informa que: “Cuando, empujados por el hambre,
persiguen un pez que huye hacia las profundidades y retienen mucho tiempo la
respiración, surgen de repente en busca de aire como una flecha impulsada por
un arco y saltan con tanta fuerza que muchas veces sobrepasan en altura las
velas de los barcos” (IX.7.20).(26) En la literatura
emblemática de Andrea Alciato (Emblemas,
144), el deslizamiento sinuoso de un delfín boca abajo sobre un ancla parada
simbolizaba que: “Princeps
subditorum incolumitatem procurans.”
"Mosaico
de Arión" en Ostia Antica Para Erasmo de Rotterdam,
simboliza el adagio grecolatino Festina
lente que significa “apresúrate despacio”. El autor del Elogio de la locura explica que: Pero, de las antiquísimas monedas de aquél, ya se colige
fácilmente que el mismo dicho había placido a Tito Vespasiano. De las cuales,
Aldo Manucio me mostró una plateada digna de verse y, de plano, de vieja
acuñación romana, la cual, -él decía-, que se la había enviado de regalo
Pedro Bembo, patricio veneziano, aunque joven, erudito entre los primeros, e
investigador diligentísimo de toda la antigüedad literaria. La impresión de
la moneda era de tal modo: de un lado se destaca la faz de Tito Vespasiano
con una inscripción; de otro lado, un ancla, cuyo medio como timón lo abarca
un delfín envolviéndolo. Que la intención de este símbolo no es otra que la
del dicho de Augusto César, FB,Ø*, $D"*XTH [festina lente], sirve de prueba lo monumentiforme de las letras
hieroglíficas (Adagia, 2.1.8). (27)
(http://www.bui.haw-hamburg.de/pers/kay.birkner/privat/bookhist.html Aldo Manuzio, el editor veneciano y humanista, hizo de
tal emblema su sello editorial. En el índice inicial de Para delfín, el subdividible en nueve secciones correspondiente
al número de las Musas y a las nueve estrellas de la constelación Delphinus, hay una indicación que dice
“áncora”, o ancla, la cual agrupa
la cuarta sección. Mas continuemos con los datos provisto por Plinio, quien
aduce que: “El delfín es el más veloz de todos los animales, no sólo de los
marinos; es más rápido que un pájaro, más agudo que un dardo y, si no tuviese
la boca mucho más abajo que el hocico, casi en mitad del vientre, ningún pez
escaparía a su rapidez. Pero la naturaleza, previsora, los hace retardarse,
porque a no ser boca arriba, en posición invertida, no capturan nada; esto da
indicios de su velocidad” (IX.7.20). (28). Para delfín es para
nadar rápida, o sinecdóticamente (29), la específica universalidad del
pensamiento humano (como delfín) desde cierta “nada”, -como Joserramón
Melendes la denomina -, “potenciaria” (30) (cifrada, por ejemplo, en la efervecencia de la espuma de la mar).
Nuestro autor argumenta así: “¿I la poesía? ¡A, la poesía! !Ala
poesía! ¡Alá poesía! Fija irrabtada
nobia del reposo, definió Keats para siempre. Porque, contesta Mallarmé:
Nada esa espuma, berso birgen, a dibujado qe la
copa. I así Vallejo: Quiero escribir,
pero me sale espuma. Espuma, espuma, como anunsiando el mar qe esconde”
(: 156).(31) Se sabe que los delfines suelen
nadar societariamente (32)
y, a veces, en escolta de embarcaciones, jugueteando en nado y saltos delante
y al lado como si quisieran lucirse, competir con el barco, o saludar a los
marineros. El mismo Plinio dice al respecto: “No se asusta de hombre como de
un extraño, sino que sale al encuentro de las naves, juega dando saltos,
incluso compite con ellas en velocidad y las deja atrás aunque vayan a toda
vela” (IX.8.24). (33) De nuevo, insistamos en la velocidad delfinaria como
una cifra de la sinécdoque, matriz de la universalidad de los conceptos. L.
Ramos, I. López, y H. Rodríguez, en diciembre de 1993, han expresado
alternativamente dicho ciframiento, al asegurar que: “Asistimos aquí a la
disolución de los axiomas de occidente embarcados en una prosa densa donde el
autor desea que cada párrafo sea un Aleph, que cada párrafo contenga todas
las ideas, y que la sucesión de párrafos, de ensayos, de capítulos, sea el
kaleidoscopio que rearregla el orden de los cristales que refractan,
reflejan, rompen y devuelven la luz, la inteligencia.” (34) Para Melendes
redirijo esta exhortación graciana: “Tú,
que aspiras a la grandeza, alerta la primor. Todos te conozcan, ninguno te
abarque; que, con esta treta, lo moderado parecerá mucho, y lo mucho,
infinito, y lo infinito, más” (El Héroe,
“Primor I: Que el Héroe practique
incomprensibilidades de caudal”). (35) Para delfín, aunque moderado, parece mucho; aunque mucho, parece
infinito; aunque infinito, parece más. De vuelta a Plino, éste refiere
que: “En la provincia Narbonense, en el distrito de Nemauso, hay un lago
llamado Latera donde los delfines pescan en sociedad con el hombre”
(IX.9.29). (36) También, ha sido cierto que desde la cubierta de la
embarcación algunos marineros han disfrutado tal espectáculo natatorio de
esos cetáceos, pero otros, cruelmente, han asesinado a balazos o arponazos
(37) a los delfines mientras éstos nadan al ras del mar, produciendo espuma,
saltan zambulléndose y, como mamíferos
que son, con pulmones y sangre caliente, respiran aire por su orificio
occipital dorsal (38) cuando sobresalen del agua salada. Somos parientes
cercanos del delfín. Nos informa Plinio que: “El delfín no es sólo un animal
amigo del hombre, sino que además se amansa con la música, con el canto
armónico y sobre todo con el sonido del órgano hidráulico” (IX.8.24). (39) O,
continúa el naturalista romano, que: “El gemido es semejante a la voz humana,
el lomo arqueado, el hocico chato. Por esta razón todos los delfines
comprenden el nombre de ‘Simón’ y prefieren que les llamen así” (IX.7.20-23).
(40) Casos de seres humanos latinoamericanos con inteligencia delfinaria son
Simón Rodríguez y Simón Bolívar. (41) La madura ingenuidad y la frugal
generosidad de la inteligencia delfinaria han sido a veces blanco de cierta
“intelligentsia” de expertos en alguna técnica náutica (el Estado como nave,
o la política como arte náutica), pero que en sus fueros intestinos son
sádicos envidiosos de la existencia delfinaria. Hay quienes que, para pescar
atún (utilidades), no les importa dinamitar sociedades de delfines (valores).
R. Echevarría Marín, en su antes ya citada reseña “Bailando hacia la gran
aurora: para delfín como manifiesto humanista” argumenta que el egocentrismo del ser humano le leva a
desechar la naturaleza como un mero apéndice para el enriquecimiento personal
de los que tienen el capital para destruirla, y, -continúa diciendo-, es
que el capitalismo no es otra cosa que la sistematización e
institucionalización del ego. (42) Que, auque sea intencional y
trascendental en ciertas filosofías, no deja de ser además un producto
histórico-psicológico. “O sea, aunqe nos coloremos de umildá, también podemos
nosotros ser istóricos. ¿Qé aser? Pues historia. ¿I cómo se ase historia?” (:
118). En el caso concreto del infraestado colonial de Puerto Rico, la
respuesta joserramoniana, o bicaria, consiste en reactualizar para nuestras presentes circunstacias la praxis
albizuísta: “Estoi ablando de nosotros, no de yos, porque a esta altura
entiendo qe se esplica la diferencia: Albizu supo ser nosotros. I nosotritos
tenemos qe aprender como Albizu” (: 119). En Para delfín, según su autor subscribe,- aclaró Albizu para siempre, diciendo: “Nasido en un país libre,
sería artista o sientífico: nasí en una colonia i soi político” (: 153). En
representación original de la praxis libertaria en la palabra y acción de
Pedro Albizu Campos, Melendes contesta a Eduardo Díaz Guerra, que: “J.M. no
es QeAse. QeAse es un intento de biblioteca nasional (puertorriqeña) para uso
de la libertá. J.M. ubiera sido serfer i escultor, si la tierra qe lo parió
con todas sus biandas no estubiera intebenida, i nos ubieran dejado seguir
asiendo chemís.” (43) Para nosotros, Melendes, con su Para delfín, delf/inea oleando sobre la
efervecencia de la espuma aleatoria de la potencia real del ingenio humano.
Gracián aduce que: “Funda soberanía al entendimiento como potencia real en
levantar criaturas, digo en acreditar dificultosas opiniones, y menos
probables. Son empresas del ingenio y trofeos de la sutileza los asuntos
paradojos: consisten en una propuesta tan ardua como extravagante” (Agudeza y arte de ingenio, 22). El
arte de ingenio, o agudeza, como arte de prudencia, no sólo estriba en una
razón de sí mismo sino además su sino es dar una Razón de Estado. No en
balde, Gracián compuso El político,
y desde Platón y Aristóteles hasta la Ilustración (por circunscribir de
cierto modo el alcance de la alusión histórica), grandes filósofos, o
pensadores, se han ocupado, además de filosofía, en hacer política en
tratados teóricos, o en proyectos prácticos, para sus pueblos, o países.
Escojamos un caso casi desconocido de simbiosis entre teoría y praxis,
filosofía y política en la Academia Media platónica. Nos informa Plutarco de
Queronea acerca de Arato que: “Los primeros a quienes
comunicó sus pensamientos fueron Aristómaco y Ecdelo, de los cuales aquél era
uno de los desterrados de Sicione, y de Ecdelo Árcade de Megalópolis, hombre
dado a la filosofía, activo (praktikós)
y que en Atenas había sido discípulo del académico Arcesilao” (Arat., 5.1.1028, 1030). (44) Se trata de Arecesilao de Pitane, jerarca e inaugurador del
período escéptico de la Academia platónica. Plutarco hizo otra biografía de
otro hombre ilustre griego, Filopemen, uno de cuyos maestros también fue
aquel mismo discípulo de Arecesilao, a saber, Ecdelo. Según Pausanias nos
informa: “Entre otros maestros que Filopemen tuvo dicen que estuvieron
Megalófanes y Ecdelo, que cuentan fueron discípulos de Arcesilao de Pitane” (Descripción de Grecia, 8.49.2).(45)
Ese Ecdelo reaparece como Ecdemo en la biografía paralela entre Filopemen y
Tito Flaminino: Luego que llegó a la adolescencia, le tomaron bajo su enseñanza los
megalopolitanos Ecdemo y Megalofanes, que en la Academia habían estado en
familiaridad con Arcesilao y habían trasladado la filosofía sobre todos los
de su tiempo al gobierno y a los negocios públicos. Estos mismos libertaron a
su patria de la tiranía, tratando secretamente con los que dieran muerte a
Aristodemo; con Arato expelieron a Nicocles, tirano de Sicione, y a ruego de
los de Cirene, cuyo gobierto adolecía de vicios y defectos, pasando allá por
mar les dieron buenas leyes y organizaron perfectamente su república. Pues
éstos entre sus demás hechos laudables, dieron crianza e instrucción a
Filopemen, cultivando su ánimo con la filosofía para bien común de la Hélade,
la cual parece haberle ya dado a luz tarde y en su última vejez,
infundiéndole las virtudes de todos los generales antiguos, por lo que le
apreció sobremanera y le elevó al mayor poder y gloria. Por tanto, uno de los
Romanos, haciendo su elogio, le llamó el último de los Helenos, como que
después de él ya la Hélade no produjo ninguno otro hombre grande y digno de
tal patria.(46) En emulación del Fundador de la Academia,
quien se propuso más de una vez poner en práctica efectiva su filosofía
política en la polis de Siracusa, en Sicilia, hallamos académicos, varias
generaciones después de la muerte de Platón, dispuestos a trasladar la filosofía sobre todos los de su tiempo
al gobierno y a los negocios públicos. Lo teórico no quita lo práctico; ni la
discreción, la audacia, como pronto corroboraremos en un ejemplo mitológico. Más de un siglo y cuarto después de haber muerto Sor
Juana Inés de la Cruz, encontramos aludido el mito de Arión en una fábula de
Ignacio Fernández de Córdoba, médico de las huestes del cura Hidalgo, y cuyos
apólogos se publicaron en 1828 póstumos. En el titulado La ballena y la delfina, ésta se jacta de: Que sin interés alguno Y sólo por complacencia Liberto de su naufragio A cualquiera que navega; Dígalo el famoso Arión Y otros marinos de cuenta, Que se han salvado en mis hombros De fierísimas tormentas.(47) En mitos y leyendas, se cuenta
la conducta de salvavidas del delfín para con náufragos. El mito más célebre
al respecto es el de Arión. Citemos el relato de Herodoto, en una combinación
de historia y fábula: A Periandro, de quien acabo de hacer mención, por haber
dado a Trasíbulo el aviso acerca del oráculo, dicen los corintios, y en lo
mismo convienen los de Lesbos, que siendo señor de Corinto, le sucedió la más
rara y maravillosa aventura: quiero decir la de Arión, natural de Metimna,
cuando fue llevado a Ténaro sobre las espaldas de un delfín. Este Arión era
uno de los más famosos músicos citaristas de su tiempo, y el primer poeta
ditirámbico de que se tenga noticia; pues él fue quien inventó el ditirambo,
y dándole este nombre lo enseñó en Corinto. La cosa suele contarse así:
Arión, habiendo vivido mucho tiempo en la corte al servicio de Periandro,
quiso hacer un viaje a Italia y a Sicilia, como efectivamente lo ejecutó por
mar; y después de haber juntado allí grandes riquezas, determinó volverse a
Corinto. Debiendo embarcarse en Tarento, fletó un barco corintio, porque de
nadie se fiaba tanto como de los hombres de aquella nación. Pero los
marineros, estando en alta mar, formaron el designio de echarle al agua, con
el fin de apoderarse de sus tesoros. Arión entiende la trama, y les pide que
se contenten con su fortuna, la cual les cederá muy gustosa con tal de que no
le quiten la vida. Los marineros, sordos a sus ruegos, solamente le dieron a
escoger entre matarse con sus propias manos, y así lograría ser sepultado
después en tierra, o arrojarse inmediatamente al mar. Viéndose Arión reducido
a tan estrecho apuro, pidióles por favor le permitieran ataviarse con sus
mejores vestidos, y entonar antes de morir una canción sobre la cubierta de
la nave, dándoles palabra de matarse por su misma mano luego de haberla
concluido. Convinieron en ello los corintios, deseosos de disfrutar un buen
rato oyendo cantar al músico más afamado de su tiempo; y con este fin dejaron
todos la popa y se vinieron a oirle en medio del
barco. Entonces el astuto Arión, adornado maravillosamente y puesto el pie
sobre la cubierta con la cítara en la mano, cantó una composición melodiosa,
llamada el Nomo Orthio, y
habiéndola concluido, se arrojó de repente al mar. Los marineros, dueños de
sus despojos continuaron su navegación a Corinto, mientras un delfín, -según
nos cuentan-, tomó sobre sus espaldas al célebre cantor y lo condujo salvo a
Ténaro. Apenas puso Arión en tierra los pies, se fue en derechura a Corinto
vestido con el mismo traje, y refirió lo que acababa de suceder. Periandro,
que no daba entero crédito al cuento de Arión, aseguró su persona y le tuvo
custodiado hasta la llegada de los marineros. Luego que ésta se verificó, los
hizo comparecer delante de sí, y les preguntó si sabrían darle alguna noticia
de Arión. Ellos respondieron que se hallaba perfectamente en Italia, y que lo
habían dejado sano y bueno en Tarento. Al decir esto, de repente comparece a
su vista Arión, con los mismos adornos con que se había precipitado en el
mar; de lo que, aturdidos ellos, no acertaron a negar el hecho y quedó
demostrada su maldad. Esto es lo que refieren los corintios y lesbios; y en
Ténaro se ve una estatua de bronce, no muy grande, en la cual es representado
Arión bajo la figura de un hombre montado en un delfín (Libro I: “Clío”,
xxiii-xxiv).(48)
Andrea
Mantegna: "Arione canta il 'Nomos Orthios'", 1465-74, La ambición de riquezas perdió a los marineros
corintios, a quienes Arión prefería más que a cualesquiera otros marineros.
Los nautas corintios además envidiaban lo delfínico del poeta Arión. Sus
enemigos fueron los de su propia casa. (49) Como los marineros que envidian
la libertad delfínica y la asesinan a sangre fría desde la cubierta de sus
embarcaciones, los nautas corintios oirían admirados cantar a Arión, por
última vez, sólo para asesinarlo inmediatamente después. Pero el arte poético
salvó a Arión de la ambición de los marineros corintios; fue un arma
defensiva, un artilugio salvavidas. En la mitología griega, hay un homónimo
del Arión citaredo: un corcel hablante, hijo de Poseidón y Deméter. Antímaco
de Colofón menciona los nombres propios de los dos corceles del carruaje del
héroe Adrastro. En palabras de Marcel Detienne y
Jean-Pierre Vernant: “De los dos corceles divinos
que componen el tiro invencible de Adrasto, uno lleva el nombre de Areíon, que denota su excelencia; el
otro se llama Kairós (Antímaco, fr.
32). No basta con poseer los caballos más rápidos; es necesario saber
azuzarlos en el momento decisivo.” (50) Para esto, hace falta discreción, o
prudencia, como un arte de vivir. Hay una concurrencia y un recíproco encabalgamiento
entre la Poesía y la Ocasión, o Momento Oportuno, de la poiesis, para la cual el poeta debe apresuraser lentamente, en consideración de la integridad intelectual de sus
súbditos-lectores. Citando otra vez a R. Echevarría Marín, a propósito de Para delfín: “Oportunamente, nos
recuerda el autor que ‘la naturaleza tiene un orden necesario funsional de lo
que parece a una intelijensia solo despótica.’” (51) El Arión equino se cabalga como el Arión cantor monta un
delfín, por tanto, éste es como un caballo marino. El caballo como el delfín están consagrados a Posidón, el que retumba la tierra como
lo hace una estampida de caballos. El artificio del Caballo de Troya engañó a
los teucros, domadores de caballos. Así, Arión fue discreto y audaz. A
propósito de esto, Melendes nos explica que: “Ase falta la audasia i la
discresión. Ni la balentía es irrasionalidá ni la sutilesa es cobardía. Ase
falta la gerra i la diplomasia. Pero ai diplomasias audases i gerras sutiles.
I gerras audases i diplomasias sutiles, no se olbide. Pero, tampoco se
olbide, ai la cobardía i la irrasionalidá. Pero no son la discresión i la
audasia” (: 132). La discreción de Arión no sólo
consistió en entretener a sus potenciales asesinos y así ganarles tiempo, sino
también en orar a los dioses por su ayuda. Su audacia estriba en haberse
arrojado al mar. Su canción era un nómos
órthios, o ley correcta,
porque, -según explica el pseudo Plutarco-: “no era posible en los tiempos
antiguos componer piezas citaródicas como las de hoy ni cambiar harmonia ni
ritmo, sino que para cada uno de los nomoi
mantenían las carectarísticas que les eran propias. Por esto eran denominadas
así: eran llamados nomoi (es decir:
‘leyes’), puesto que no era lícito salir de los límites de entonación y del
carácter establecidos para cada uno de éstos” (De musica, 6). (52) Los nautas pensaron quizás que Arión,
cantando el canto correcto, o legal, para dicha ocasión propicia para
asesinarlo, cumpliría su palabra empañada de que tan pronto culminase su
canto, se suicidaría. Pero su discreción, o prudencia, halló una solución
intermedia entre la obligatoriedad de su promesa en hábito de cantor de un
canto correcto al dios y el deseo de los marineros de que muriera la víctima
del latrocinio. Al preferir arrojarse al mar, parece suicidarse, y, de hecho,
corría el riesgo de ahogarse, pero, a la vez, introducía una innovación,
respetando el código semiótico de los nómoi
órthoi, y, por esto, Apolo, o Dionisio, lo salva hasta transportarlo sano
y salvo a su destino original, antes de que atracara la nave de los ladrones.
Su ulterior apelación a la autoridad del rey corintio para que haga justicia
se fundamenta y valida en su inventio
de un modo correcto respeto de las formas tradicionales de expresión. Porque,
como corroboraremos más adelante, Arión fue un innovador de los nómoi órthoi. Semejantemente, la
audacia de la ortografía fonética de Melendes consiste en una discreción
histórico-lingüística que salva, respetando las leyes de la evolución de la
lengua española, su vida misma, como la de cualquier lenguaje: la
comunicación, y, bicariamente,
nuestra comunicación en esta situación histórica de hispanos parlantes
latinoamericanos caribeños puertorriqueños. En el monumento de Lisícrates,
en Atenas, nadan delfines con rasgos antropomórficos, u hombres que se mutan
en la fisonomía del delfín. (53) Aduzcamos más datos de dicho monumento
ateniense: Linterna de Lisicrates. Monumento conmemorativo que
simboliza uno de los premios ganados en las competiciones de tragedias y
comedias celebradas en el Teatro de Dionisos. Los patrocinadores de los coros
ganadores erigían este tipo de elaborados memoriales en la Calle de los
Trípodes, al este del teatro, para exhibir sus trofeos, que consistían en
trípodes dionisíacos en bronce. El de Lisicrates sería el único que queda en
pie, gracias a haber permanecido custodiado en el interior de un convento.
Data del año 335 a C, y se compone de un pequeño “tholos” o templete
cilíndrico, de siete metros de alto, cuyas seis columnas adosadas son
ejemplares tempranos del orden corintio y sostienen un friso que ilustra un
himno a Dionisos.(54)
Dionisio en bote" (http://www.cuscatla.com/grecia.htm) Desde Homero, el color del mar se analoga con el color
del vino; se habla del violáceo,
violento, o vinolento mar, y, tal
vez, porque ambos marean: “La Copa de Exequias muestra a Dionisos
navegando en compañía de delfines sobre un mágico mar de vino, mientras del
cuerpo recostado del dios brota una inmensa rama de vid que inunda el vaso.”
(55) La palabra griega para delfín, delphis,
dio su nombre al santuario de Delfos, lugar principal de adoración de Apolo.
Arión fue el primer poeta ditirámbico, porque, -atestigua Herodoto-, inventó
el ditirambo, dándole este nombre. Según Gionanni Comotii, en el ditirambo airónico confluyeron
ciertamente elementos satíricos de los antiguos cantos de fecundidad junto
con motivos orientales, sobre todo de origen frigio, que eran ya conocidos en
toda el área helénica como aires de acompañamiento de los ritmos dionisiacos.
(56) G. Comotii prosigue su comentario de la contribución de Airón al
ditirambo, diciendo inmediatamente que: Los antiguos atribuyen también a Arión la transformación
del coro ditirámbico de “cuadrado” a “cíclico”: es lo que nos informa Proclo
(Crest. 43), quien hace remontar la
noticia a Aristóteles. Si nuestra interpretación del pasaje de Proclo es
correcta, en el ditirambo de Arión los coreutas no ejecutaban más sus danzas
desplazándose según una línea recta, con los mismos movimientos que
caracterizaban a las danzas procesionales, sino que, dispuestos en torno al
altar del dios, cumplían sus evoluciones según una línea curva, primero en un
sentido (estrofa), luego en el otro, repitiendo el mismo esquema rítmico
(antiestrofa), y por fin limitando sus desplazamientos en un área restringida
(epodo). Las formas triádicas de la ejecución coreográfica, que Estesícoro
había tomado sin duda de los más antiguos citaredos, habrían sido recogidas
también por Arión y adaptadas a las exigencias de la nueva danza dionisíaca,
en la cual el componente espectacular se acentuaba por su ejecución en un
espacio circular alrededor del cual se disponía el público: es significativo
que los testimonios de los antiguos hagan derivar el origen del género
trágico precisamente del ditirambo de Arión. (57) A la luz de estos datos, los siete delfines
representados por Exequias lucen como coreutas en airónico ditirambo, que,
dispuestos en torno al bote-altar de Dionisio, cumplen sus revoluciones,
adaptadas a las exigencias de la nueva danza dionisíaca, en la cual el
componente espectacular se acentua por su ejecución en el espacio circular de
la Copa, alrededor de la cual se dispone el bebedor cual un público
espectador en un anfiteatro. Así, el ditirambo airónico está indisolublemente
asociado a Baco y a los orígenes míticorrituales del teatro heleno. Las
formas triádicas de la ejecución coreográfica, adaptadas a las exigencias de
la nueva danza dionisíaca, guardan correspondencia con la délphix, o “mesa de tres pies, como el trípode de la pitonisa de Delfos.”
(58) Así, Dionisio y Apolo quedan reunidos en un concepto superior a cualesquiera de los correspondientes a cada uno de ellos,
gracias a la metáfora delfinaria.
Nuestro Che, ebrio del vino-mar, echa eidéticos espumarajos por la boca como
señalado por las Musas delfinarias con la sagrada enfermedad de la poesía. Nuestro
pensador-poeta, con su canto, como otro Arión, se ha metamorfoseado
analógicamente en delfín que nada. El antiguo poeta lírico griego Arquíloco
ha expresado tal metamorfosis en versos dignos de colación para reforzar
nuestro anterior razonamiento analógico. Ante un eclipse, su poema reza: -¡Ya todo es de esperar! ¡Juremos lo imposible! ¡No hay más sorpresas! Zeus, autor de los olímpicos, con ocultar la luz del sol, hizo del día noche cerrada. Un blando temor le
vino encima al hombre. Pero ya de hoy más todo
es creíble y de esperar. No tienen de qué se
maravillen los hombres, ni aunque vean que las bestias deciden tomarles su alimento salobre a los delfines y que les son las olas del mar aun más queridas que el seco, y que transitan al monte los delfines.(59) El delfín como amable montura del humano aparece también
en las monedas de la ciudad de Tarento, en las que se observa la estampa de
Taras, hijo de Posidón. Taras monta sobre un delfín. (60) El delfín que
protege, que salva, aflora también en el mito de Melicestes, quien perseguido
por un padre despótico y encolerizado, se arrojó al mar. Pero un delfín lo
salvó y convirtió luego en un dios marino.(61) En el siglo ll ó lll, en Roma, la iconografía cristiana
asimila la imagen del delfín. Como pez cristológico, el delfín sucede al
primer pez que simbolizó anagramáticamente a Jesús (3) Cristo (O) Hijo (K) de Dios (1) Salvador (G) [gr.: “IXTHYS” = “pez”]).
(www.latein-pagina.de/
iexplorer/ephesus.htm [www.latein-pagina.de/ pics/ionien/ichthys.jpg]) En las reuniones secretas de las
catacumbas, los primeros cristianos
encontraron en la imagen común del pez una cifra del Hijo del Dios Padre. Mas
el delfín como representación simbólica de Cristo que protege, auxilia,
motivó la inscripción de la catacumba de San Cornelio de Roma: "El pez
es el salvador de los náufragos" (62) Echevarría Marín argumenta que
Joserramón Melendes percibe acertadamente que el amor y la compasión están en
peligro de extinción y que la realidad ineludible es que el amor es lo único
que salva a la humanidad de la barbarie y de la auto-extinción. Continúa su
argumentación diciendo de inmediato que: “Aunque parezca cursi en este mundo
donde el egoísmo se resalta como virtud, esta fue la vital enseñanza que legó
a la humanidad el Cristo.” (63) Esto hay que matizarlo. En nombre de Cristo,
de su amor y compasión, innumerables han sido las hogueras que el brazo
seglar ha encendido en complicidad con la Inquisición, o Santo Oficio. Para
muestra, con dos botones basta: el protestante Calvino mandó a asar
literalmente durante dos horas a Miguel Servet, y el papa Clemente VIII, los
cardenales Severina, Belarmino, et alii,
declararon a Giordano Bruno “hereje impenitente pertinaz y obstinado”, lo
degradaron de todos los órdenes eclesiásticos mayores y menores en los cuales
se había constituido, fue arrojado del foro eclesiástico de los inquisidores
romanos y de la Santa e Inmaculada, considerado indigno de su misericordia, y
entregado a la Corte secular del Gobernador de Roma: “para punirte con las
debidas penas, rogándole por ello que eficazmente quiera mitigar el rigor de
las leyes sobre la pena de tu persona, que sea sin peligro de muerte o
mutilación de miembro”. (64) Es decir, fue mandado a quemar vivo. No sin antes
haberle trabado la lengua con una especie de mordaza con un hierro que le
llegaba hasta la garganta, que en Italia se llamaba “la lingua in giova”,
para que sus gritos de dolor no se escucharan (65), a pesar de que “los
confortantes lo atendían hasta el último momento para que abandonara su
obstinación”.(66) Murió mártir del librepensamiento el 17 de noviembre de
1600, es decir, para-del-fin del
siglo dieciséis, en el Campo di fiori, donde Ettore Ferrari mandó a erigir un
monumento en honor del Nolano, inaugurado el 9 de julio de 1889. Además, hay
que estar conscientes de que el paradigma cristológico se ha usado, en
conspiración con el capitalismo, para robustecer el complejo del Ego como una
entidad metafísico-autosubsistente e independiente de las demás almas humanas
(El slogan de este cristianismo
reza que la Salvación es individual).
Declara nuestro Che: “El yo es el gran producto umano del capitalismo” (:
80). No obstante, nuestro pensador está consciente de que se trata del ego
(con el perdón de los que crean que hay cierta redundancia): egoísta. Porque, indudablemente, había
habido yoes antes del triunfo
hegemónico del capìtalismo: “El yo está implísito en el indibiduo orgánico,
pero no le es idéntico” (: 80), -dice Melendes. Si la vital enseñanza que legó
a la humanidad el Cristo, descarta los factores epistemológicos y ontológicos
de la cultura y la nación (67), entonces sí parecería cursi. En conclusión, Para delfín es por tanto un artificio
cultural-político, útil hasta para los mismísimos náufragos, cuya embarcación
enemiga haya sido hundida con aquella maza, o pequeño lingote de hierro, o
plomo. Porque: “Comentaba el moro: la liberación del oprimido libera al
opresor” (: 18). O, según Joserramón Melendes sentencia “También los egoístas
nesesitan primero la liberación de su pueblo” (: 136). mércoles 12 de octubre, Día de la Raza, * "¿ Eres delfín?
Pues anuncia * Citaremos
de Para delfín poniendo dos puntos y el número de la página. También,
cuando la referencia bibliográfica es obvia por el contexto donde se
halla, sólo indicaremos el número de página, no sin antes haber puesto
los dos puntos. (1) joserramón melendes: dossier
j.r.m. libros, entrevistas, obra, p. 62. (2) Diccionario
griego-español, ed. de Florencio I. Sebastián Yarza, Barcelona:
Editorial Ramón Sopena, 1988, p. 180. (3) “Junto con la rebelación de la intelijencia del delfín (no somos los
terrícolas más intelijentes) i el escaner (qe imbentó Zaid Díaz), a sido uno
de los rumores más felises que e escuchado” (: 117).
(4) “(Los delfines son los terrícolas más intelijentes. Mamíferos de
sierto continente undido mui famoso, aprendieron a pensar con toda la piel
nadando en el mar, todo sentidos
embolbentes, el sistema nerbioso automático consentrándose, sentrando una
unidá, mientras sus otros dos emisferios orijinales se dibidían de reserba,
como el estómago rumiante. Así seremos el ombre colegtibo)” [: 159, n. *]. (5) http://www.laprensa.com.ni/archivo/2004/abril/23/ opinion/opinion-20040423-04.html (6) O, más verosímilmente, Para
delfín, haya servido quizás de guión disilmulado (simulación, o disimulo:
palabras tan caras para los posmodernos criollos), para cualquier
contrapropuesta. (7) “I SE INAUGURA LA FILOSOFÍA MODERNA. COMO LA SERA DE LA selda
cartesiana inauguró la renasentista –nogturna desde el mediebo católico
fantástico, fransesa-, una paloma rompe el día puritano alemán del
romantisismo” […] (: 60). (8) “Estamos tratando de
entender el balor nasión en una matrís donde la bariable ‘poder’ a usurpado
aun el campo semántico de su figura básica” […] (: 141). (9) “Le llaman Apolo Délfico,
porque muestra a plena luz lo que es oscuro (de la expresión griega
‘manifestar lo invisible’) o, según opina Numenio, porque es uno y solo, pues
la vieja lengua griega dice delfos por uno. Por esto, dice, hermano se dice
asimismo adelfos, porque ya no es uno” (Oráculos
caldeos con una selección de testimonios de Proclo, Pselo y M. Itálico. *
Numenio de Apamea: Fragmentos y testimonios, trad. de Francisco García Bazán,
Madrid: Biblioteca Clásica Gredos, 1991, fr., 54). (10)Eratóstenes, Partenio, Antonino Liberal, Paléfato, Heráclito,
Anónimo Vaticano: Mitógrafos griegos,
ed. de Manuel Sanz Morales, Madrid: Ediciones Akal, 2002, pp. 64-65. (11) “Seremos lo qe somos cuando el abierto sanjón de las mitades de
planeta, ahora solo mirado desde las espumas de sus fronteras, se reyene de
mar oyado ablando, como de creisiglú, para asernos un solo sitio planetario,
un animal perfegto, como intuía Aristóteles qe es (qe sería) el poema” (:
159). (12) “Bailando hacia la gran aurora: para delfín como manifiesto
humanista”, en Claridad, 3-9 de
septiembre de 1993. Cfr. dossier j.r.m.,
p. 60. (13) dossier j.r.m., p.
62. (14) “La coexistencia, la complementariedá –abeses no se repara en
esta berdá ebidente- parten de la dibisión: Para coordinar se nesesitan por
los menos dos cosas distintas qe coordinar. Una cosa se ordena en sí misma, i
dos o más cosas ordenadas se coordinan” (: 131). (15)“Repasando:
qe qitado lo bicario i su mensaje (su fenómeno), nos qeda todabía una esfera
de realidá menos espesífica, más jeneral, ya plenamente consebtual o
intelegtiba, lo óntico: Una esfera de consebtos, intelegtual, qe no existe
sin el referente diregto de lo bicario i sus fenómenos; o, mejor, qe existe
para sea bicariedá fenomenisada. Qe no yega a ser (todabía) una justificasión
complicada asta la complejidá, ni abstraída asta perder la bisibilidad
inmediata de su referencia bicaria-fenomenal; lo qe sería un masayá de lo
físico, pero desde lo físico: lo ontolójico” (: 67). (16) “El lenguaje beicula el
distanciamiento, la consiensia, pero no es la consiensia en sí” (:
47). (17) Diccionario
griego-español, p. 180. (18) Diccionario
griego-español, p. 180. (18) Diccionario griego-español, p. 180. 19) “Ningún mobimiento rebolusionario de autodefensa a sido
monolítico. Ningún país o grupo abusado de la historia se a
defendido de una sola forma ni linealmente. Ninguna gerra de afirmasión de
identidá i dignidá atropeyadas para intereses mesqinos a ganado i conserbado
esa ganansia de un tirón. Ningún contrincante menor en lucha deseqilibrada a
resistido el atropeyo con una sola defensa” (: 130). (21) “En una axión militar de autodefensa contra el desfalco a la
nasión por parte del egoísmo yanqi, nadie acusaría de cobarde su discresión.
Nadie qe no esté del lado del desfalco. La indiscresión podría ser lo
acusable del lado de la autodefensa” (: 1300). (22) “La majia está en la mente. La mente ai que
exponerla. Enseñarla a vivir, pasearla, yebarla afuera, al nerseri del mundo,
como si fuera nuestro ijito gateando. La mente objetibada, qe es más o menos
la boluntá, los balores i las aspirasiones con las cosas. No un cráneo muerto
de soledá, como un florero de biseras para creser ninguna sábila. O sea,
vivir no solo nuestra carne sino nuestra emosión, nuestras ideas. I como el
cuerpo, alimentar la mente con la dieta mejor (no siempre de moda).” [: 120] (23) “La nasión es también siqe: el perineo de la siqe.
No estamos personalmente
completados sin nuestra nasionalidá. I como la persona no lo es sino en la
libertá para serlo, así seremos unos esclabos mientras el perineo de nuestra
personalidá no briye de surrón. También los egoístas nesesitan primero la
liberasión de su pueblo” (: 136). (24) Agudeza y arte de ingenio,
2 vols., ed. de Evaristo Correa Calderón, Madrid: Editorial Castalia, 19__,
vol. 2, pp. 158-159. “Ventajas son de este infinito envidar mucho con
resto de infinidad. Esta primera regla de grandeza advierte, si no el ser
infinitos, a parecerlo, que no es sutileza común” (El Héroe, “Primor I: Que el
Héroe practique incomprensibilidades de caudal” [El Héroe, ed. de Antonio
Bernat Vistarini y Abraham Madroñal, Madrid: José J. de Olañeta, Editor, 2001, p. 29]). (25) Baltasar
Gracián dice: “La valentía, la prontitud, la sutileza de ingenio, sol es de este
mundo en cifra, si no rayo, vislumbre de divinidad. Todo héroe participó en
exceso de ingenio” (El Héroe,
“Primor III: La mayor prenda de un
Héroe”, op. cit., pp.
40-41). Son tan felices las prontitudes del ingenio cuan azares las de la
voluntad. Alas son para la grandeza con que muchos se remontaron del centro
del polvo al del sol, en lucimientos (“Primor III La mayor prenda de un
Héroe”, op. cit., pp. 41-42). (26) Historia natural, p.
175. (26) “Ιam vero dictum idem Tito Vespasiano
placuisse, ex antiquissimis illius nomismatis facile colligitur: quorum unum
Aldus Manutius mihi spectandum exhibuit argenteum, veteris, planeque Romanae
scalpturae, quod sibi dono missum aiebat a Petro Bembo patritio Veneto,
iuvene cum inter primos erudito, cum omnis literariae antiquitatis
diligentissimo pervestigatore. Nomismatis character erat huiusmodi: altera ex
parte faciem Titi Vespasiani cum inscriptione praefert, ex altera ancoram,
cuius medium ceu temonem Delphin obvolutus complectitur. Id autem symboli
nihil aliud sibi velle, quam illud Augusti Caesaris dictum FB,Ø*, $D"*XTH, indicio sunt monimenta literarum hieroglyphicarum”
(http://www.philological.bham.ac.uk/speude/text.html). (28) Historia natural, ed.
de Josefa Cantó, Isabel Gómez Santamaría, Susana González Marín y Eusebia
Tarriño, Madrid: Ediciones Cátedra, 2002, p. 175. (29) “Todo pensamiento, qiérase qe nó, es parsial. Por
lo qe todo intento de jeneralisar el pensamiento, sierto modelo de
pensamiento conosido i ‘abitado’ por mí, asta toda la umanidá durante todo el
tiempo i atrabés de todo el espasio, es sineqdótico, un recurso retórico. ¿Paraqé (porqé)? Pues para tener ese sentido de seguridá, prebisión i
panobisión, qe suple alerta a nuestro sentido de superbibensia” (: 74). (30) “La rebelasión i la rebolusión se injertan en un
tiempo tersero: Lo sagrado i lo
profano epifanan sincrónicos en la carensia absoluta de la pobresa estayando
como carensia qe urje: orror bacui qe ala como nada orijinaria, implotante
[El blaqjóul también es una teoría bieja: cf. Tiamat, i Anax-imandro,
-ímenes, -ágoras].” (: 75). (31) “Seremos lo qe somos cuando el abierto sanjón de las mitades de
planeta, ahora solo mirado desde las espumas de sus fronteras, se reyene de
mar oyado ablando, como de creisiglú, para asernos un solo sitio planetario,
un animal perfegto, como intuía Aristóteles qe es (qe sería) el poema” (:
159). (32) “Generalmente van en parejas; paren cachorros al décimo mes, en
verano, a veces incluso dos. Los alimentan a sus pechos, como las ballenas, e
incluso transportan a las crías recién nacidas y aún débiles; es más, las
acompañan largo tiempo cuando son ya adultas, mostrando gran afecto por su
descendencia. Crecen rápidamente; se cree que hacia los diez años han
alcanzado su desarrollo completo. Viven hasta los treinta años; se sabe
gracias al experimento de marcarles la cola con un corte” (IX.7.21-22
[Plinio: Historia natural, pp.
175-176]). Joserramón Melendes usa el vocablo “societario” al escribir: “Los
procesos sosietarios (nasionales o no) pueden así tener unas formas i unos
tamaños ‘naturales’” (: 143). (33) Según Plinio: "Todo esto hace creíble la del citaredo
Airón: mientras unos marineros se disponían a matarlo para arrebatarle sus
ganancias, los convenció con ruegos de que antes le permitiesen tocar la
cítara; y cuando los delfines acudieron atraídos por la música, se arrojó al
mar y fue recogido por uno de ellos y llevado a la costa de Ténaro" ( IX.8.28 [: 178-179]). Filiberto Ojeda Ríos,
independentista puertorrique ño y dirigente de Los Macheteros, muerto
dejándolo por horas desangrar de un tiro con entrada y salida debajo de un
hombro, por agentes del FBI, el día del Grito de Lares (23 de septiembre de
2005), es otro delfín conductor de nuestro Arión pueblo . El Grito de Lares
conmemora la revolución puertorrique ña, en 1868, contra el gobierno español,
la cual fracasó. Joserramón Melendes aduce con "autoridá
antiautoritaria" (: 17-19) que: [?] "para
nuestro dixionario de autoridades: Lares, lares" (: 19). (34) dossier j.r.m., p.
62. (35) El Héroe, p. 31. (36) Historia natural, p.
179. (37) “La muerte nutrió el agua. La muerte nutridora -¡terrible es lo
qe es, espantoso i sublime, sobre el límite!, -la muerte nutridora tajó el
agua. I sangró la epopeya para dar lus, para partir, para partear, el parto
del futuro. La edá moderna se abre en esa biolensia nutridora de la muerte
espantando los fantasmas de la qietú, de la pas de la aldea i del serrayo”
[…] (: 27). (38) “Desaparecen durante treinta días en torno a la salida del
Perro y se ocultan por un procedimiento desconocido; es una cosa asombrosa,
porque en el agua no pueden respirar. Suelen embarrancar en la costa por
razones inciertas, pero no mueren inmediatamente al tocar la tierra; la
muerte es más rápida si tienen el conducto respiratorio cerrado” (IX.7.22 [Historia natural, p. 176]). (39) Historia natural, p.
177. (40) Historia natural, pp.
176-177. Las editoras del texto aclaran que: “Se trata de un juego de
palabras; el nombre propio que se atribuye a los delfines tiene que ver con
el adjetivo simus, ‘chato’, puesto que el hocico plano era uno de sus rasgos
más relevantes” (op. cit., p. 177, n. 47). (41) “Agueibana, Albizu, Andrés, Antón, Betances, Biejo, Blanca,
Bolívar, Caamaño, Camilo, Cofresí, Che, Dubois, Elías, FALN, Fanon,
Farabundo, Fidel, Hiram, Inti, Irvin, Lolita, Malcolm, Mariana, Martí,
NubeRoja, Oscar, Padilla, Rafael, Roque, Sandino, Tiradentes, Torresola,
Torrijos, Tupac, Villa; para nuestro dixionario de autoridades: Lares, lares”
(: 19). (42) Claridad, 3-9 de
septiembre de 1993. Cfr. dossier j.r.m.,
p. 60. (43) CEPAE, año XI, no.
59-60, julio-dic., 1991; cfr. en dossier
j.r.m. libros, entrevistas, obra, p. 103. (44) Vidas paralelas, trad. de Antonio Ranz
Romanillos, Madrid: Editorial Edaf, 1966, p. 1687. No “Arquelao”, como dice
la traducción citada, ya enmendada según la mejor lectio establecida por los
filólogos del texto plutarqueano (45) Pausanias: Descripción de Grecia, trad. de
Antonio Tovar, Universidad de Valladolid: Facultad de Filosofía y Letras,
1946, p. 577. (46) Vidas paralelas,
trad. de Antonio Ranz Romanillos, México: Editora Nacional, 1970, vol. 2, pp.
401-402. (47) cit. “Errores de Sor
Juana” (http://biblioweb.dgsca.unam.mx/tablada/ensayos/erosor.html). (48) Los Nueve
Libros de la Historia, trad. de P. Bartolomé Pou, I.S., 4ta ed., México:
Editorial Porrúa, 1986, pp. 7-8 (Hemos simplificado la ortografía de algunos
nombres propios). Según Plinio: “Todo esto hace creíble la del citaredo
Airón: mientras unos marineros se disponían a matarlo para arrebatarle sus
ganancias, los convenció con ruegos de que antes le permitiesen tocar la
cítara; y cuando los delfines acuedieron atraídos por la música, se arrojó al
mar y fue recogido por uno de ellos y llevado a la costa de Ténaro” (IX.8.28
[Historia natural, pp. 178-179]). (49) “Doctor. -Las verdades que más nos importan, vienen siempre a
media decir. Autor.
-Así es; pero recíbanse del advertido a todo entendedor. Doctor.
-Eso le valía a aquel nuestro Anfión aragonés, cuando perseguido de los
propios halló amparo y aun aplauso en los coronados delfines extraños. Autor.
-Tan poderosa es una armonía, y más de tan suaves consonancias, como fueron
las de aquel prodigioso ingenio” (Baltasar Gracián: El Discreto, 8 “El buen
entendedor: Diálogo entre el doctor Juan Francisco Andrés y el autor”,
ed. de Aurora Egido, Madrid: Alianza Editorial, p. 221). (50) Las artimañas de la
inteligencia: la ‘metis’ en la
Grecia antigua, Madrid: Editorial Taurus, 1988, p. 22. (51) “Bailando hacia la gran aurora: para delfín como manifiesto
humanista”, en Claridad, 3-9 de
septiembre de 1993. joserramón melendes: dossier j.r.m. libros, entrevistas, obra,
p. 60. (52) cit. Giovanni Comotti: Historia
de la música, 1: La música en la cultura griega y romana, trad. de Rubén
Fernández Piccardo, Madrid: Ediciones Turner, 1986, p. 16. (53) Esteban Ierardo: “El agua y el sonido, el salto y el delfín”
(http://www.temakel.com/simbolodelfin.htm). O: “En el helenismo temprano, las
novedades arquitectónicas que encontramos se concentran en algunos edificios
civiles y monumentos menores como en este caso. La Linterna de Lisícrates fue levantada en la época de Alejandro
(336-323 a.C.) en Atenas como homenaje al ganador de un concurso teatral. El
trípode se erige sobre una base arquitectónica que destaca por su riqueza
decorativa y en la que podemos observar capiteles corintios, orden que
normalmente se reserva para el interior de los templos” (Linterna de Lisícrates en Atenas, 334
a.C. [http://www.artehistoria.com/historia/obras/7931.htm]). (54) “GRECIA CLÁSICA Tesoros de la Acrópolis de Atenas” (http://www.fotoaleph.com/Colecciones/GreciaClasica/GreciaClasica-texto.html). (55) “Exequias será alfarero y pintor y su estilo
personalísimo se condensa en su obra más conocida: el ánfora del Vaticano,
con dos temas que decoran sus asas: Aquiles y Ajax jugando a los dados y el
regreso de los Dioscuros, Cástor y Polux, donde apreciamos el virtuosismo en
la reproducción de detalles, la manifestación de la tensión interior de los
personajes, la claridad lineal y la perfección del dibujo. Representa el
límite insuperable de la cerámica de figuras negras” (Arte clásico griego del
periodo geométrico al arcaico
[http://html.rincondelvago.com/arte-clasico-griego-del-periodo-geometrico-al-arcaico.html]).
(56) Historia de la músi |